El Arco Real no constituye un grado superior añadido a los tres primeros, sino la culminación natural de la maestría masónica, el punto en que el iniciado redescubre el sentido espiritual de la palabra perdida. Este espacio no nace como un rito independiente, sino que se integra tanto en el Rito de York como en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, y ambos sistemas lo consideran una suerte de coronamiento de la etapa de Maestro.
