La Gran Logia Mixta Universal (GLMU) celebró hace pocos días el centenario del nacimiento de Frantz Fanon (1925–1961), un pensador cuyas obras, aunque ajenas a la masonería, encarnan principios fundamentales de la Orden según la perspectiva de esa obediencia. Destacan cómo su crítica al colonialismo, su defensa de la dignidad humana y su llamado a la «desalienación» podrían correr en paralelo con los valores masónicos de libertad, igualdad y fraternidad universal.
Si bien Fanon nunca perteneció a la fraternidad, su análisis de la violencia revolucionaria como herramienta contra la opresión colonial podría interpretarse, según la GLMU, como la búsqueda masónica de justicia social. Ella interpreta su libro titulado Los condenados de la tierra como un mazo simbólico que golpea las estructuras de dominación, alineándose con el compromiso de las personas por construir sociedades más equitativas. Su trabajo como psiquiatra en Argelia, donde trató a víctimas de tortura, pareciera situarlo frente al espejo de una ética que precede a la acción transformadora.
La institución es una entidad con sede en Francia, que se declara integrante de la masonería liberal y libre de dogmas, que afirma no imponer doctrinas y promover la libertad de pensamiento. Su lugar digital puede visitarse haciendo clic aquí. La logia también organizó tenidas conmemorativas, como proyecciones de documentales y coloquios, donde se debatió su influencia en la construcción del «hombre nuevo», libre de ataduras coloniales y raciales.
Vigencia contemporánea
La GLMU subraya que el legado de Fanon trasciende su época. Movimientos como Black Lives Matter (BLM) o las revueltas estudiantiles en Sudáfrica han adoptado su frase «revolucionamos porque ya no podemos respirar», demostrando que su pensamiento sigue tejiendo pavimentos mosaicos en las luchas actuales.
El movimiento BLM surgió oficialmente en 2013 en Estados Unidos como respuesta a la absolución de un vigilante vecinal que en febrero de 2012 mató a Trayvon Martin (17), en Florida. El hecho generó una notable indignación nacional por lo que muchas comunidades consideraron un claro ejemplo de injusticia racial sistémica.
El caso de George Floyd (46), asesinado el 25 de mayo de 2020 en Minneapolis, convirtió a BLM en un movimiento global masivo. La víctima murió después de que un policía lo sometiera hasta la asfixia presionando su cuello con la rodilla durante casi 10 minutos.
Biografía esencial
Frantz Fanon nació en 1925 en la isla caribeña de Martinica, entonces colonia francesa. Estudió medicina y psiquiatría en Lyon, donde experimentó el racismo que luego analizaría en sus obras. Durante la Guerra de Argelia (1954-1962), trabajó como psiquiatra en el Hospital Blida-Joinville, tratando tanto a torturadores como a víctimas, experiencia que marcó su visión sobre los efectos psicológicos de la violencia colonial. Murió prematuramente a los 36 años, dejando una obra intelectual que revolucionó los estudios poscoloniales.
Además de Los condenados de la tierra, Fanon escribió Piel negra, máscaras blancas (1952), donde analizó los efectos psicológicos del racismo en las personas colonizadas, y Por la revolución africana, compilación de artículos que ampliaron su crítica al colonialismo. Estos textos, junto con sus escritos psiquiátricos, formaron un corpus que la GLMU reconoció como puente entre la reflexión filosófica y la lucha práctica por la emancipación.
Procesos de descolonización en África: autonomía y soberanía
En los últimos cinco años, países como Malí, Burkina Faso y Níger lideraron un proceso de descolonización activa al expulsar tropas francesas, terminar con operaciones antiterroristas externas y crear la Alianza de Estados del Sahel como pacto de defensa autónoma. Estos mismos países impulsaron el abandono del franco CFA, la moneda colonial, para adoptar el Eco como símbolo de independencia económica. Paralelamente, Benín y Nigeria recuperaron patrimonio cultural saqueado durante la era colonial, como los bronces de Benín, mientras promovieron políticas educativas centradas en lenguas locales como el yoruba y el fon, reduciendo la hegemonía cultural francesa e inglesa.
Naciones como Uganda y Tanzania prohibieron el uso de transgénicos y pesticidas de multinacionales europeas, defendiendo su soberanía alimentaria frente a intereses neocoloniales. Tanzania nacionalizó sus minas de oro en 2021, mientras Zimbabue y Namibia avanzaron en reformas agrarias para redistribuir tierras aún controladas por descendientes de colonos. En el Caribe, Barbados se proclamó república en 2021, rompiendo lazos con la monarquía británica e inspirando a países africanos a reevaluar su pertenencia a instituciones coloniales como la Commonwealth.
Estos esfuerzos, aunque enfrentan desafíos como la deuda externa y presiones geopolíticas, encarnan la visión fanoniana de una descolonización integral que trasciende lo político para abarcar lo cultural y económico.
Humanismo radical
La obediencia fundamentó su homenaje en los principios que siempre guiaron su labor: libertad absoluta de conciencia, igualdad radical y fraternidad universal. Estos valores, propios de la tradición masónica, se manifestaron en su reconocimiento a Fanon, cuyo pensamiento coincidió con la visión de la obediencia sobre la necesidad de combatir todas las formas de opresión.
Para la institución, la masonería nunca fue un fin en sí misma, sino un instrumento vivo para edificar una sociedad más justa. Esto explica por qué reconoció en Fanon a un aliado intelectual: sostienen que ambos comparten la convicción de que la emancipación requiere tanto análisis crítico como acción concreta.
Al vincular sus valores fundacionales – el respeto a la diversidad, el diálogo racional y el compromiso social – con las luchas anticoloniales que inspiró Fanon, la GLMU se propuso demostrar cómo la ética masónica puede dialogar con proyectos emancipatorios más allá de sus espacios rituales. Esta síntesis entre pensamiento y práctica marcó tanto el homenaje a Fanon como el trabajo cotidiano de la obediencia.
Este ágape intelectual fue divulgado por la obediencia en su web, y se puede visitar desde aquí.
