“Hasta que el inconsciente no se haga consciente,
el subconsciente dirigirá tu vida, y tú le llamarás destino”

Karl Jung

El destino (también llamado fatum, hado o sino) es el concepto por el cual una persona cree que los eventos o las acciones están determinadas de antemano. El destino sería -bajo este concepto- un poder sobrenatural o plan que guía la vida humana y la de cualquier ser a un fin no escogido libremente, siguiendo la creencia que sugiere que los eventos futuros están predeterminados o influidos por fuerzas fuera del control humano, como si se tratara de un plan inevitable e inalterable, determinado por factores como una directiva divina, el karma, la suerte o, incluso, decisiones previas.

En términos filosóficos, la idea de destino plantea preguntas sobre el libre albedrío, sometiendo a debate si las personas tienen la capacidad de construir su propio camino a través de sus decisiones y acciones. Se trata de un concepto muy explorado en la literatura, la religión, la filosofía y la psicología, generando debates sobre la naturaleza de la vida, el control personal y la inevitabilidad de los acontecimientos.

Cuando se supone un sino divino, se refiere a la creencia de que cada individuo tiene un propósito o camino específico en la vida que está influenciado o determinado por fuerzas divinas o espirituales. Se relaciona con la idea de que toda obra humana tiene un potencial y una misión específica que está en línea con el plan celestial de felicidad, lo que implica que, a través del cumplimiento de convenios sagrados, es posible alcanzar una alineación con la voluntad de la deidad.

A su turno, y según las épocas, vida, destino y muerte será la triada que ordene los grandes temas de la literatura universal. Algunos ejemplos:

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En el caso específico del destino, encontramos múltiples ejemplos: Don Álvaro o la fuerza del sino (1835) del Duque de Rivas, quien en esta pieza de teatro da cuenta de la odisea por la que transita Álvaro, el personaje principal. Su vida se verá signada por sucesos funestos que evidenciarán la forma en la que el destino actúa contra algunos hombres.

Otra obra de finales del siglo XIX es Crimen y castigo (1866-1867) de Fiódor Dostoyevski. El personaje principal de la historia es Rodión Ramanovich Raskolnikov, quien cree que está destinado a realizar grandes hazañas y para cumplir con su objetivo se plantará frente a la disyuntiva de asesinar a otra persona. La novela resuelve de manera magistral el conflicto entre el destino, la moral y la muerte. 

A mediados del siglo XX se publica la novela Destino desconocido (1955) de Agatha Christie, en la que se narra la desaparición de un importante científico británico, y cuya desaparición se suma a una cadena de acontecimientos funestos en los que el destino de algunos hombres parece jugarles en contra. 

La oscuridad aparece cuando, a pesar de ser personas sanas y racionalmente aptas, aparecen acontecimientos por azar o por voluntad ajena que, para encontrar una explicación, cualquier persona podría adjudicar a fuerzas superiores. En las reflexiones filosóficas y psicológicas, la relación entre el destino y la oscuridad se aborda desde diferentes perspectivas. En la filosofía existencialista, por ejemplo, se explora cómo lo desconocido o lo incontrolable se entrelaza con la noción del destino, lo que puede percibirse como un camino predeterminado o una fuerza oculta que guía la voluntad de los individuos.

En el contexto de las reflexiones filosóficas y psicológicas, la oscuridad puede representar lo inconsciente, lo no manifestado o lo que yace más allá de la conciencia individual. Por otro lado, el destino puede ser interpretado como la fuerza que moldea la vida de una persona, ya sea a través de eventos predestinados o de decisiones que parecen estar más allá de su control.

En la psicología, especialmente en corrientes como el psicoanálisis existencial, se considera que aspectos no conscientes de la psique pueden obstaculizar o reforzar las intenciones conscientes, creando una interacción compleja entre la oscuridad interna y la percepción del destino.

Está claro que cuando mencionamos que los caminos de cualquier vida humana, de sus colectividades, etc., ya están pre establecidos, surgen inevitablemente una alusión a ciertas mancias o actividades de advivinación. El futuro es oscuridad en su plenitud, pero pareciera que cualquier persona puede determinar aspectos centrales de su vida a través del tiempo mediante el ejercicio de su voluntad, si bien siempre habrá aspectos que quedan librados a otras fuerzas, como la casualidad, los fenómenos imprevisibles de la naturaleza o la voluntad de otros, todas ellas causas inmanejables desde el plano personal.

Las martingalas para ganar apuestas, las predicciones astrológicas (sin importar el zoodíaco utilizado), el uso de naipes para dibujar un supuesto de futuro, todas ellas, y algunas no mencionadas, son actividades cuyo objetivo es pacificar el espíritu disminuyendo la ansiedad acerca de lo desconocido, y brindando una tranquilidad que ayuda a restar incertidumbre. Cada uno sabrá en qué creer o no, ya que a la interioridad de las creencias es casi imposible imponer el pensamiento y la reflexión meramente lógica y racional.

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