La cuerda de nudos constituye el elemento ornamental más relevante del friso superior en los templos de la tradición operativa y especulativa. Esta pieza arquitectónica recorre la parte más alta de las paredes del taller y enmarca la representación de la bóveda celeste. Su disposición no es azarosa, pues las logias sitúan este cordón para representar la eclíptica, el camino aparente que el sol recorre durante el ciclo anual.
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