
En el revelador manifiesto «Appellatio Fraternitatis Rosae Crucis», la Hermandad de los Rosacruces expuso hace más de cuatro siglos sus principios clave para abordar la crisis global de su tiempo, que sin diferenciarse sustancialmente de las preocupaciones actuales, destacaba entonces que la solidaridad y la paz entre las personas eran imperativos del momento, al constituir un llamado a transformar las costumbres, promoviendo un amor incluso hacia los propios enemigos.
De esa propia fuente documental, en la que admiten los autores que en ese momento salieron de su anonimato, se ha mantenido una actitud hermética (en el sentido de no admitir filtraciones) hasta el tiempo presente. A pesar de la inquietud de aquellos tiempos -y de los actuales- por la crisis económica y social, esa hermandad mantuvo siempre un optimismo a prueba de sinsabores, ya que considera esa inestabilidad como un paso necesario hacia la trascendencia humana
La comunidad rosacruz ha sido la elegida para inaugurar un recorrido aquí por las disciplinas iniciáticas que comparten preocupaciones y anhelos muy similares a la masonería, cada una de ellas con sus particulares métodos de abordaje y de salida, en una sucesión que se irá deshojando mes a mes.
Esta hermandad ha dejado un legado duradero, pero la identificación precisa de sus miembros sigue siendo un misterio fuertemente guardado, al estilo de las comunidades discretas que surgieron en distintos momentos de la humanidad. Su influencia en el siglo XVII trascendió todas las disciplinas, dejando huellas en la alquimia, la cábala, la filosofía y hasta en la ciencia. Figuras como Johannes Kepler, cuya contribución al pensamiento científico ha sido inmensa en el campo de la astronomía, o el muy reputado filósofo y cientista Francis Bacon, han sido sospechados de integrar esa Orden, aunque la falta de evidencia concluyente deja estas afirmaciones en el ámbito de la especulación y la interpretación.

Párrafo aparte merece la identidad de un personaje conocido, Chistian Rosenkreuz, legendario fundador de la comunidad que habría vivido en el siglo XV -aunque no hayan aparecido pruebas físicas, sin mella de su trascendencia simbólica-, y cuya historia se cuenta con detalles en el texto “Fama Fraternitatis”, uno de los tres volúmenes fundamentales de la organización.
Volviendo al manifiesto «Appellatio…”, en él se formula un enérgico llamado a la espiritualidad, el humanismo y la ecología como condiciones fundamentales para la regeneración de la humanidad en todos sus aspectos. En particular, se resalta la existencia del alma como el elemento distintivo que hace a los humanos unos seres conscientes capaces de pensamiento y emoción.
En el ámbito de la acción, el documento aboga la conservación de la naturaleza, que se presenta como una responsabilidad compartida entre las personas, advirtiendo que la indiferencia hacia la preservación del ambiente empeorará la situación para las generaciones futuras.
Colocar al ser humano en el corazón de la vida social es un llamado apasionado, destacando que este enfoque, en armonía con la naturaleza, puede ser un vector de felicidad y bienestar para todos, sin distinción alguna. La invitación a reflexionar sobre las ideas expresadas en el documento cierra el llamado a la acción, reconociendo la importancia de considerar estas perspectivas en un contexto más amplio.
El «Appellatio…” fue una declaración contundente que habrá generado impacto en la sociedad de su tiempo, y cuyos párrafos todavía hoy conmueven por su renovada actualidad. En su texto se alude a diversas respuestas que habrían sido formuladas por la Iglesia Católica, sin especificar la reacción exacta, que tampoco se verifica en asuntos concretos.
En resumen, el llamado Rosacruz a la acción resuena como un eco perdurable en la historia, delineando principios atemporales que abordan la crisis y ofrecen perspectivas de solución, lo que hace que esa hermandad persista ahora como una entidad envuelta en misterio, cuyas influencias y supuestos miembros siguen fascinando a estudiosos y curiosos por igual.

Alivio. La búsqueda de la ligereza en la vida cotidiana es una tendencia de la sociedad actual, marcada por la desilusión política, entre otros factores. Desde los años setenta hay un interés creciente en nuevas espiritualidades, como el budismo y la meditación, para encontrar sentido a un mundo que ha abrazado el consumismo. Así lo destaca Giles Lipovetsky, quien sostiene que la preferencia por resultados inmediatos con un esfuerzo mínimo es una clave de los tiempos actuales. Aunque algunos críticos argumentan que la incorporación de prácticas espirituales no representa un cambio real, según el autor perseguir un alivio se integra en la sociedad moderna adaptándose a sus demandas.

Clichés. El titular de CLIPSAS, Iván Herrera Michel, desmiente la participación de la masonería latinoamericana en las gestas emancipadoras del siglo XIX, contradiciendo lo que llama clichés establecidos por una versión histórica relativamente reciente, y sugiere que la versión acusatoria de la masonería en la pérdida de las colonias americanas carece de respaldo en los hechos. Atribuye además la pérdida de relevancia social de las logias a una serie influencias externas, como la de la Confederación Masónica Interamericana, a la par que destaca una para él evidente metamorfosis ideológica desde la década de 1940. El colombiano señala desafíos actuales, como la politización interna y la pérdida de influencia internacional, pero vislumbra esperanza en una nueva generación de masones más informada y formada académicamente.

