Hombre que se construye a sí mismo

El espacio sagrado en las tradiciones iniciáticas dista mucho de ser un concepto estático para acercarse más a la idea de un proceso de transformación dinámico y cíclico. La edificación ideal —esa que sucede en el interior de las personas— contempla tres estados fundamentales que pautan la evolución de la materia y el espíritu: el templo primordial, el templo destruido y el templo reconstruido en la eternidad. Este ciclo de tres momentos, vinculado históricamente a los relatos del exilio, el desierto y la pérdida de una armonía original, halla su correspondencia exacta con el devenir espiritual del propio ser humano.

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