La arquitecta Laura Villalobos, experta en patrimonio arquitectónico, ha identificado y estudiado la presencia de símbolos masones en la biblioteca Rivadavia -que celebró 142 años de existencia en 2024-, una de las instituciones culturales más importantes de esa ciudad del sur de la provincia de Buenos Aires.

La masonería ha tenido un papel en la historia de la ciudad desde sus inicios, por lo cual los símbolos están presentes allí reflejando su herencia cultural, que proviene de una antigua metáfora con la construcción, y que vio uno de sus frutos más destacados en la edificación de catedrales góticas.

Entre los elementos destacados se encuentra un vitral en la Sala Sarmiento, donde aparecen el compás y la escuadra, junto a representaciones de las artes y la ciencia. A juicio de la especialista, estos símbolos no solo representan la conducta y la justicia del masón, sino también el proceso de aprendizaje y desarrollo personal.

Los números también tienen un significado especial en la masonería, siendo el tres un elemento principal, que Villalobos interpreta como símbolo de armonía y representación de la triada libertad, igualdad y fraternidad, la que aunque es mencionada por la arquitecta, está muy presente en las obras y ceremonias de la institución.

El edificio de la biblioteca es un inmenso espacio dedicado a actividades culturales y filantrópicas de distinto tipo y calibre, alguno de cuyos espacios han sido denominados en honor a célebres miembros de la Orden, como la sala juvenil Enrique Julio y el auditorio Luis Caronti, lo que a juicio de Villalobos evidencia la influencia de las logias en su historia.

Este análisis fue compartido por el periodista Mario Minervino en un artículo publicado La Nueva en agosto pasado.

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