La figura de la viuda constituye el eje central sobre el que gravita el compromiso de solidaridad y fraternidad en la institución masónica. Esta organización se define como una confraternidad ecuménica que une a personas libres y de buenas costumbres bajo una identidad espiritual compartida. La mística de la viuda transforma la simple asistencia mutua en un deber ético que reconoce al ser humano como expresión de un principio de vida universal.
