Shakti (mitología india)

En medio de una profunda crisis global marcada por el desorden institucional y la fragmentación humana, la masonería podría recurrir a la física para hallar respuestas éticas. La autora postula que el caos contemporáneo no es un fin irreversible, sino un llamado a pasar de la “entropía” —la dispersión de energía y el agotamiento vital— a la “exergía”, concebida como la voluntad focalizada capaz de generar trabajo útil y cambios reales. Se transcribe a continuación el artículo completo, publicado en la compilación Masonería en tiempos de destrucción (o de reconstrucción) distribuida este año, que reúne artículos de integrantes del Capítulo y Areópago Nuevo Mundo.



La termodinámica y el porqué la destrucción tiene en su seno el remedio

Marianne A. (Europa)1

La termodinámica describe el comportamiento de la energía en sistemas físicos, pero sus conceptos —trasladados metafóricamente— ofrecen nuevos ángulos de reflexión a nuestros cuestionamientos sobre el sentido de la existencia humana.

El mundo contemporáneo, con su mezcla de crisis, creatividad y transformación, puede leerse como un sistema donde coexisten dos fuerzas simbólicas: la entropía, que dispersa, desgasta y desordena, y la exergía, que concentra, orienta y permite construir. Estas dos nociones, lejos de ser simples analogías, ofrecen un marco para pensar la ética de la responsabilidad colectiva y la posibilidad de reconstrucción en tiempos de incertidumbre.

La entropía, en física, mide la dispersión de energía y explica la irreversibilidad de los procesos. En el plano filosófico, se convierte en una imagen poderosa del agotamiento que atraviesa tanto a individuos como a sociedades. Trasladado a la vida humana que tiende naturalmente al desgaste (se podría hablar de “entropía existencial” en este caso) se podría decir que esta dispersión erosiona la atención, que la saturación informativa dispersa el sentido, que el cansancio emocional fragmenta la identidad. La entropía despilfarra la fuerza vital, olvida lo esencial y, paradójicamente, empuja hacia la inercia.


El contrapeso de la exergía

Yendo hacia lo macro, las sociedades también se desordenan: instituciones pierden legitimidad, vínculos comunitarios se diluyen, discursos se transforman en ruido. La entropía social no es solo caos: es la dificultad de convertir energía colectiva en acción significativa.

Es aquí que surge un viento contrario, expresado en una palabra poco conocida, la exergía. Si la entropía es la tendencia a la dispersión y al desgaste, la exergía es la capacidad de un sistema para producir trabajo útil, es decir, para transformar la realidad. En términos humanos, la exergía es la energía con sentido: la atención enfocada, la creatividad orientada, la voluntad que se convierte en acción… No toda energía psíquica es exergía, lo es solo aquella que puede producir un cambio real. Una sociedad con alta exergía es aquella capaz de coordinar esfuerzos, generar proyectos comunes, transformar crisis en oportunidades. Ella contiene el potencial ético que genera la capacidad de actuar con dirección y propósito.

En conclusión, la vida, tanto individual como colectiva, es un equilibrio inestable entre desgaste y creación. Esta tensión es la base de una ética que reconoce la fragilidad del orden, la necesidad del esfuerzo, la importancia del sentido. Si bien eliminar la entropía es imposible, gestionar su avance y cultivar espacios de exergía no lo es. Llevar entropía y exergía al terreno filosófico puede ser un jueguito conceptual que puede abrir nuevas vías de reflexión partiendo desde la termodinámica. No porque ella “explique” la vida humana, sino porque ofrece metáforas potentes para pensar el cambio, el sentido, el orden y el desgaste.


Rediseño masónico e individual frente al cambio constante

Esta masonería a la cual estamos apegados y que contra viento y marea tratamos al mismo tiempo de sostener y que nos sostenga, expresa metafóricamente en su mosaico, entre blanco y negro, las contradicciones que la agitan en su propio seno. ¿Seremos nosotros, masonas y masones, buenos saltimbanquis para caminar en el hilo de tantos aires contrarios sin caernos? ¿Podremos luchar contra la entropía masónica en donde divaga una universalidad ilusoria o concentrarnos en tomar consciencia de la exergía, esa energía que puede producir cambios?

En términos termodinámicos, es posible. Y aunque la exergía destruida no puede recuperarse, el análisis de la exergía permite reconstruir o identificar dónde mejorar un proceso para recuperar eficiencia. No es reconstrucción física, sino reconstrucción del potencial útil porque la masonería ha sido capaz de un rediseño.

Individualmente, para cada uno de nosotros, tiempos de destrucción son tiempos de cambios; la reconstrucción comienza también por rediseñarse uno mismo, porque los tiempos, como la vida, son constante cambio y movimiento.

  1. Abreviatura o seudónimo utilizado en el original. ↩︎

Fuente:

Masonería en tiempos de destrucción (o de reconstrucción)


PARVÍS extiende su profundo reconocimiento al Capítulo y Areópago Nuevo Mundo y a la autora por su generosidad al compartir este artículo. Para realce de la redacción y los conceptos originales, y con la idea de amenizar la lectura, se agregaron el énfasis de las negritas y los subtítulos. También se realizaron ínfimas adaptaciones en el uso de mayúsculas, todo ello siguiendo el propio estilo editorial. El documento completo titulado Masonería en tiempos de destrucción (o de reconstrucción) se ofrece en el párrafo anterior.

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