Geometría y plegarias

La masonería está conformada por una amalgama de filosofía, espiritualidad y hermandad. En su evolución y según las diferentes ramas de rituales, incorporó oraciones dentro de sus reuniones, otorgándoles un papel importante en la práctica de algunos de los grados. Según las fuentes históricas, desde los Old Charges ingleses hasta los análisis contemporáneos, la oración viene desafiando la racionalidad y funciona como un acto de comunicación con lo divino o lo sagrado.

La oración permite expresar emociones, necesidades, gratitud o peticiones bajo las que subyacen los significados. Mientras tradiciones como el budismo la enfocan hacia la meditación, para cultivar cualidades como la compasión, la masonería la utiliza como una herramienta que tiende al perfeccionamiento humano. Los masones oran para solicitar luz, conocimiento, fraternidad y verdad. Estos elementos conjugados pretenden transformar a la humanidad en una entidad más feliz y virtuosa.

Como movimiento no confesional, la masonería ha diseñado algunas oraciones para que resulten inclusivas. Las plegarias suelen dirigirse al Gran Arquitecto del Universo (GADU). Esta figura simbólica representa un poder benéfico y trascendente. A diferencia de las religiones, en las que el implorante a veces busca favores materiales, las oraciones masónicas expresan aspiraciones colectivas y espirituales.

Evolución histórica de las invocaciones

El primer registro de oraciones colectivas surge en las logias medievales inglesas. Los Old Charges contienen las plegarias iniciales que los masones operativos usaban antes de sus ceremonias. No es de extrañar, debido a que la principal actividad de las logias de constructores era la erección de catedrales. Con la llegada de la masonería especulativa en el siglo XVIII, la institución formalizó algunas de estas prácticas, según el rito correspondiente.

En 1737, la Divulgation Hérault mencionaba que la iniciación concluía con el deseo de que Dios acompañara al candidato, en relación con el postulante a ingresar a una logia. Posteriormente, el Ritual de Berna en 1740 y el Sello Roto en 1745 ajustaron las fórmulas de cierre de las reuniones. Hacia 1801, el Regulador del Masón estableció la expresión definitiva que solicita la presencia del creador: GADU. Una de las plegarias más antiguas en francés, datada en el siglo XVIII, invoca al inventor del universo para que los hermanos mantengan corazones firmes y reflexivos mientras custodian sus enseñanzas.

La oración en los diversos ritos

Cada rito masónico aporta un tono único a la comunicación espiritual, a menudo influido por el contexto cultural de su creación y de su desenvolvimiento.

El Rito Escocés Rectificado, codificado en 1782 por Jean-Baptiste Willermoz, utiliza textos imbuidos de espiritualidad cristiana. Sus oraciones piden que el templo masónico sea una morada de paz y un baluarte contra el vicio. Este rito incluye también bendiciones específicas para objetos como la espada, que simboliza en ese ámbito la justicia, y la protección de los oprimidos.

Por su parte, el Rito Escocés Antiguo y Aceptado (REAA) emplea textos convalidados para la apertura y el cierre de los trabajos. Sus invocaciones buscan grabar el conocimiento de la palabra eterna en los corazones de los miembros. En contraste, el Rito Escocés estándar se posiciona en la geometría sagrada y solicita al Gran Geómetra que ilumine los caminos con rayos de luz divina.

El Rito de York muestra palpablemente una fuerte influencia bíblica. Sus oraciones recuerdan la promesa de que la divinidad está presente donde varios se reúnen en su nombre. Los participantes de este rito piden valor para aprender y armonía para administrar sus deberes. Otros sistemas, como el Rito de Memphis-Misraïm, incorporan influencias orientales y egipcias que invocan a la esencia incorruptible del universo.

Atributos de la divinidad en el vocabulario masónico

El lenguaje utilizado para nombrar a lo divino revela una intención de facilitar una relación personal y trascendente. Los términos empleados varían según el rito y la tradición:

  • Gran Arquitecto del Universo: representa la fuente de perfección y felicidad para todas las criaturas.
  • Gran Geómetra: simboliza el orden matemático y la estructura del cosmos.
  • Árbitro del Mundo: define a la divinidad como un juez absoluto y justo.
  • Padre de la Luz: resalta el origen del conocimiento y la vida.

Estas denominaciones reflejan una visión universal influida por las religiones abrahámicas y otras corrientes espirituales, convergiendo siempre en la búsqueda de la virtud.

Prácticas diarias y procesos de secularización

Además de los rituales formales, existen oraciones diarias que fomentan la introspección. La oración de la mañana se enfoca en la construcción del templo interior, mientras que la de la tarde agradece por las bendiciones recibidas. Estas expresiones fortalecen la solidaridad y la unión entre los miembros de la Orden.

Sin embargo, la historia masónica también presenta tensiones respecto al uso de la oración. El Regulador del Masón de 1801, que estableció el Rito Moderno del Gran Oriente de Francia (GODF), no incluyó plegarias. Esto se habría debido a un proceso de secularización impulsado por obediencia, según la investigadora Solange Sudarskis, aunque acerca de tal impulso podría haber controversias. En este contexto, los juramentos se realizaban sobre los estatutos o la espada, tal como se sostiene hasta la actualidad.

No debe olvidarse que el Regulador del Masón de 1801 no constituye una reforma rituálica del GODF. Se trata de una recopilación de las costumbres y usos de las logias francesas a finales del siglo XVIII, para darle una referencia uniforme a las actividades de los talleres. Recordemos que estos habían recibido sus rituales de las logias militares inglesas en el exilio, a partir de mediados de esa centuria. Por lo cual, más que la pulsión secular (como sostiene Sudarskis), habría que considerar las condiciones del ritual de fundación, originado en la Gran Logia de Londres y Westminster en 1717.

A pesar de estos aspectos particulares en algunas ramas rituálicas, otras ramas de la masonería conservan una esencia espiritual que pretende conectar con figuras bíblicas y tradiciones sagradas. La oración subsiste, entonces, en grandes colectivos masónicos y permanece en ellos como una tradición que evoca la conexión de los hermanos con una búsqueda universal, ofreciendo con esa práctica un espacio de comunión que trasciende las diferencias individuales.

Fuente:

La autora Solange Sudarskis brinda una colección de oraciones en el artículo que es la base de este artículo en francés llamado La Prière, un pont spirituel en Franc-maçonnerie.

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