Los valores de fraternidad, introspección y autoconocimiento ofrecerían un espacio de resistencia silenciosa ante la imposición de una productividad constante y la autoexigencia extrema, por lo cual para el autor Roberto Certain-Ruiz, la masonería se presenta como un refugio necesario en tiempos de profunda fatiga social, en esta era denominada como la “sociedad del cansancio”, siguiendo la caracterización del filósofo Byung-Chul Han.

«La “sociedad del cansancio” o “sociedad del rendimiento”, una idea formulada por el filósofo Byung-Chul Han, caracteriza nuestra época como una donde la productividad se ha vuelto un imperativo dominante. No solo en el ámbito laboral, sino en cada esfera de la vida, el individuo moderno vive una obsesión con la mejora continua, la eficiencia y la optimización personal. En este esquema, el éxito se convierte en un mandato, y el sujeto se convierte en su propio vigilante y explotador. Bajo esta lógica, la identidad misma se reduce a una sucesión de logros y metas por alcanzar, a un ritmo que el propio cuerpo y la mente no siempre logran sostener.»

Según la visión de Certain-Ruiz, las personas se encuentran sumergidas en un mundo en el cual el rendimiento se ha convertido en un mandato ineludible, pero la participación en una logia podría permitir a sus miembros reconectarse con lo esencial de su propio ser, ofreciendo un “descanso mental” y facilitando una experiencia de desaceleración y desconexión de los apremios de la vida actual.

El artículo fue publicado en Webfil.info, titulado La masonería como refugio en el tiempo de la “sociedad del cansancio”, analiza cómo los rituales masónicos actúan como un antídoto a la hiperceleridad de la vida actual. En la logia, el tiempo parece detenerse, y cada gesto ritual, cada palabra y cada símbolo crean un espacio de introspección donde sus miembros pueden cultivar un equilibrio emocional que contrasta con la competencia y la ansiedad que se experimenta en el exterior. Además, la fraternidad se convierte en un pilar de apoyo genuino frente al individualismo, creando una comunidad de cuidado y respaldo mutuo.

Uno de los elementos centrales que diferencia a la masonería de otras instituciones es su enfoque en el «ser» por encima del «hacer». En lugar de medir el valor de sus miembros en términos de logros materiales, la logia debe valorar el desarrollo interior, permitiendo que cada individuo explore su identidad en un ambiente de calma y reflexión. Según Certain-Ruiz, “la libertad prometida por la modernidad… se convierte en una carga, en un deber constante de ser mejor, sin tregua ni descanso”. La institución, en cambio, debe propender a una noción distinta que se sustenta en la autenticidad personal y la interdependencia comunitaria.

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