Fue necesaria la persistencia de científicos desde los años 70 y los alarmantes informes del IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) a partir de 1990 para que las cuestiones ambientales lograran abrirse paso entre los temas políticos e internacionales. No sin burlas en sus inicios.
Después de tantos años, no sorprende que los científicos, e incluso el IPCC, comiencen a mostrar su frustración ante las lentas reacciones de la política, sintiéndose muchas veces como si hablaran al vacío.
Según los geólogos, vivimos en el Holoceno, un período interglacial de los últimos 10.000 años. Sin embargo, en estas últimas décadas, se habla del Antropoceno, una era en la que el Homo sapiens está modificando considerablemente todos los biotopos terrestres y llevando a la extinción a una parte significativa de la flora y fauna. Esta pérdida de biodiversidad se mide en décadas, mientras que las extinciones masivas anteriores ocurrían en lapsos de cientos de miles de años.
Solo tenemos un único planeta-Tierra. Es natural, por tanto, preguntarnos por su futuro, sabiendo que podemos ser los obreros de una renovación. ¿Podrían estas reflexiones conducirnos hacia un destino colectivo, incluso universal? Solo podremos enfrentar los peligros mediante la cooperación y la armonización, no a través de luchas entre ideologías opuestas: la solidaridad será esencial. Para la humanidad, se trata de “pasar de la infancia a la madurez”.
1. La ecología como cuestión masónica
La ética del progreso exige repensar nuestra relación con el medio ambiente, tanto a nivel individual como colectivo. Se trata de preservar nuestros ecosistemas: nuestro «pueblo global» está en peligro. Se nos tranquiliza con la idea de un crecimiento verde, pero en realidad, debemos inventar un nuevo paradigma que implique un cambio profundo en la sociedad y una revisión total del poder del mercado. Es necesario desvincular el crecimiento económico del daño ambiental. El «todo por la economía y el crecimiento» es un espejismo.
¿Es compatible la conciencia de un F∴M∴ (Francmasón) con el consumismo? No podemos perder nuestro ser en la búsqueda del tener. Debemos permanecer fieles a nosotros mismos y no buscar en el tener aquello que podríamos ganar en el ser.
¿Cómo deberían los FF∴MM∴ (Francmasones) reaccionar ante el evidente deterioro de las condiciones habitables de la Tierra?
Humanismo
La ecología desafía al humanismo y pone en cuestión nuestras certezas sobre la naturaleza y la concepción del ser humano. Nos obliga a repensar el humanismo, ya que la humanidad entera enfrenta este desafío. Por tanto, se trata de una cuestión masónica.
La F∴M∴ (Francmasonería) se inspira en el humanismo y las Luces, pero los problemas ambientales cuestionan los fundamentos del humanismo. ¿No debería la F∴M∴ abrir un taller sobre ecohumanismo y acercarse a los jóvenes que buscan renovación y están cada vez más involucrados en debates ambientales? Esto haría que la F∴M∴ fuera más abierta e involucrada en la evolución de la sociedad, menos abstracta y menos intelectualizada.
Como FF∴MM∴, ¿no estamos convencidos de que es posible vivir bien, incluso mejor y más felices, sin necesidad de consumir siempre más? Este es el objetivo de la post-crecimiento.
¿Podría la F∴M∴ alejarse de una mitología antropocéntrica? Al hablar de progreso, ¿no podría abrirse a todo el mundo viviente y sus ecosistemas? ¿No debería también crear un nuevo relato que amplíe el concepto de fraternidad al mundo natural?
2. Y las generaciones futuras
Sabemos que el Templo está inacabado, que debemos (re)construirlo de manera permanente. Pero, ¿somos conscientes de que somos responsables de este templo frente a las generaciones futuras?
¿No estamos colonizando el futuro y comportándonos como colonizadores de las generaciones venideras, privándolas de su libertad, incluso de su salud? ¿No estamos, en realidad, saqueando a nuestros propios hijos?
¿No es anti-masónico ignorar los desafíos actuales y los que esperan a las generaciones futuras? ¿Puede un F∴M∴ decir: “He tallado mi piedra y pensé que era suficiente”?
La Declaración Universal de los Derechos de la Humanidad menciona la violación de los derechos fundamentales de los seres humanos cuando se enfrentan a amenazas globales al medio ambiente. Esta declaración difiere de la Declaración de los Derechos Humanos porque no se centra en el individuo, sino en las relaciones intergeneracionales donde deben aplicarse los principios de responsabilidad y solidaridad.
Revitalizar las Luces consistiría en extender los principios de igualdad, libertad y autonomía hacia las generaciones futuras y abandonar un antropocentrismo limitado.
3. La F∴M∴ como taller de reflexión
Por su metodología, la F∴M∴ tiene la oportunidad de abrir un taller de reflexión y formular un nuevo humanismo, un ecohumanismo. Nuestro arte de la discusión formalizada y las disputas filosóficas, junto con una metodología rigurosa, puede hacer surgir nuevas ideas.
La F∴M∴ está en una posición privilegiada para reflexionar sobre las crisis ecológicas, para garantizar un pensamiento racional sobre el ser humano, para mirar hacia el futuro y para proponer una utopía de un mundo nuevo.
Definida como una institución filantrópica, filosófica y progresista, la F∴M∴ valora el progreso. Por lo tanto, intentemos (re)convertirnos en constructores del futuro, edificando el nuevo templo común del ecohumanismo.
Nuestra Cadena de Unión reúne a todos los HH∴ y HH∴ de nuestra logia, presentes o ausentes, así como a toda la F∴M∴ universal. ¿Es esto suficiente? ¿No debería nuestra Cadena de Unión extenderse a toda la humanidad e incluso a las generaciones futuras? ¿Por qué no al mundo viviente? No para colocar a la araña y al ser humano en el mismo plano, sino para recordar que la humanidad forma parte del mundo viviente y, por tanto, debe respetarlo.
4. Una ética universal
El humanismo masónico siempre ha tenido como objetivo influir en las mentalidades para desarrollar en cada ser humano valores de libertad, igualdad, fraternidad, solidaridad y tolerancia. ¿Por qué no podría este humanismo masónico fomentar estos valores en un espíritu menos antropocéntrico?
El F∴M∴, como cualquier ciudadano, enfrenta una época de dudas, pero tiene las herramientas para seguir siendo mañana el centro de la unión. Vivir en paz y armonía, con fuerza, sabiduría y belleza, es nuestro taller: un taller que podemos imaginar más abierto al mundo viviente.
Naturalmente, el humanismo masónico seguirá siendo un sistema de valores centrado en el ser humano. Sin embargo, las crisis ecológicas hacen que esta reflexión sea cada vez más compleja, ya que nuestro sistema de valores debe contemplar ahora la salvaguarda de la humanidad y, por tanto, la protección del ecosistema Tierra.
La solución está en trabajar por una responsabilidad universal y (re)inventar la solidaridad mundial. ¿Resuena esto con los FF∴MM∴?
Agradecimiento:
Parvis agradece al LA FRATERNITE por compartir este artículo, publicado con el título Éthique environnementale et universalisme (en español), y escrito por Charles Susanne. Para realce de la redacción y los conceptos originales, y con la idea de amenizar la lectura, se agregó el énfasis de las negritas y las pausas de algunos subtítulos.
