nuevo guernica

Mientras el conflicto en la Franja de Gaza continúa desarrollándose sin pausa, una cruda realidad emerge con un impacto devastador sobre toda la población, pero especialmente para las mujeres del lugar, arrojando un balance que permanecería insuficientemente desvelado por los medios occidentales. La violencia, el desplazamiento y una privación extrema amenazan la supervivencia diaria de miles de personas.

La magnitud de la tragedia es palpable en las estadísticas. Se estima que las mujeres víctimas de la guerra ascienden a más de 10.000 desde el inicio de la agresión israelí en octubre de 2023. Entre ellas, se cuentan 6.000 madres palestinas, dejando a más de 19.000 niños y niñas huérfanos. ONU Mujeres ha señalado que, en promedio, 37 madres son asesinadas cada día en esa franja territorial, una pérdida que desgarra familias y desprotege a los menores. La oficina de medios del gobierno de Gaza, por su parte, ha reportado 8.900 mujeres palestinas fallecidas, más de 23.000 heridas y 2.100 desaparecidas en los 154 días de conflicto, con miles de ellas que yacerían aún bajo los escombros, ya que su destino es desconocido.

Las estadísticas y estimaciones se han dado a conocer a través del sitio religiondigital.org por la difusión de un informe del Centro de Estudios Políticos y de Desarrollo de Palestina, elaborado sobre fuentes de organismos humanitarios y de género a nivel internacional, así como de reportes publicados en medios locales. Hace pocos días, el conjunto de asociaciones masónicas de Francia se expresó crudamente respecto de las terribles consecuencias que está dejando como saldo el ataque a la población de Gaza por parte de fuerzas militares israelíes.

Problemas sanitarios

La salud y la supervivencia básica se han deteriorado drásticamente. Se calcula que 60.000 mujeres embarazadas en Gaza carecen de atención médica esencial, y testimonios de prisioneras liberadas describen abusos, acoso sexual, tortura brutal y privación de sueño y de alimentos durante su detención. La inseguridad alimentaria es crítica; el 84% de las mujeres de la zona informan que sus familias apenas consumen la mitad de lo habitual. En un acto de sacrificio, el 95% de las madres se saltan al menos una comida para asegurar que sus hijos puedan alimentarse. Además, el 87% de las mujeres encuentran mayores dificultades que los hombres para obtener alimentos, llegando incluso a buscar comida entre los escombros o en la basura.

La crisis de higiene también es profunda. Más de 690.000 mujeres y jóvenes que menstrúan necesitan urgentemente toallas sanitarias, agua potable y privacidad, necesidades que la Agencia de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA) ha declarado no poder satisfacer debido al agotamiento de las existencias. Esta escasez expone a graves riesgos de infecciones y otros problemas de salud, amén de constituir un sometimiento a la vergüenza.

En otro orden, la cadena inglesa BBC informó al cumplirse un año del conflicto, de la muerte cada día en promedio de 40 niños y niñas, mientras que el 72 % de las víctimas en Gaza incluía mujeres y niños, de los cuales al menos 17.400 eran menores de edad, cifras que el sentido común estimaría superadas habiendo transcurrido 20 meses desde el inicio de las hostilidades.

Socias de la resiliencia

A pesar de estas condiciones inhumanas, el informe destaca la asombrosa resiliencia de las mujeres palestinas, describiéndolas no solo como víctimas, sino como «socias en la resiliencia, creadoras de dignidad y arquitectas del mañana». Muchas se han visto obligadas a asumir roles tradicionalmente masculinos, como la búsqueda de leña o fuentes de energía, para sostener a sus familias. Abundan los casos en los cuales mujeres solas y desplazadas, tras perder a sus maridos, ahora cuidan de varios hijos, cuando no han perdido alguno como víctima inocente de los acontecimientos.

Los autores del informe puntualizan que la situación en Gaza exige una mayor visibilidad y una respuesta humanitaria más integral para el género. Agregan que es imperativo que la comunidad internacional y los medios de comunicación mantengan este tema en la agenda para garantizar que la reconstrucción del lugar se realice con participación de las mujeres, reconociendo su papel fundamental en la sociedad.

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