Espacios libres

Existe una conexión directa entre las logias masónicas y los espacios seguros contemporáneos. Así lo sostiene el autor de este artículo, quien afirma que los lugares reservados a movimientos sociales como la comunidad gay o el feminismo, podrían ser herederos de esa tradición en la creación de entornos protectores y libres de prejuicios. Desde el siglo XVIII hasta la era digital, estos lugares comparten valores fundamentales como la fraternidad, la igualdad y el respeto, aunque -en su opinión- enfrentan críticas similares sobre su capacidad para fomentar el diálogo abierto y la inclusión.

En un artículo publicado hace unos meses en el blog Libre Fraternité, Moshe Shanon, miembro de la Logia Shorashim N° 2022 de Tel-Aviv, plantea una analogía entre las logias masónicas y los espacios seguros contemporáneos, sugiriendo estas líneas de coincidencia.

Shanon parte de la definición de safe spaces como lugares libres de sesgos, conflictos o amenazas, un concepto que surgió en los años 70 vinculado al movimiento feminista. Según el autor, las logias masónicas, con su énfasis en la fraternidad, la igualdad y el diálogo respetuoso, funcionaron como prototipos históricos de estos espacios. Afirma el autor:

Las logias, siendo lugares cerrados y regidos por rituales, ofrecían un refugio donde las personas podían interactuar sin temor a la crítica o la persecución.

Cartógrafos y mapas

El redactor destaca que, al igual que los cartógrafos trazaban mapas para navegar el mundo, los masones han mapeado simbólicamente sus logias, creando un espacio donde es posible explorar las complejidades de la vida. «El piso mosaico, las columnas, las estaciones de los oficiales y el guardián de la puerta no son solo elementos decorativos, sino símbolos que marcan el espacio como seguro«, explica.

Además, reglas como el protocolo de triangulación del discurso, que canaliza la comunicación a través del Venerable Maestro, promueven un diálogo respetuoso y evitan conflictos personales.

Marginados o aislados

Shanon también subraya el papel histórico de las logias como refugio para grupos marginados. «En el siglo XVIII, las logias eran lugares donde whigs y tories, hanoverianos y jacobitas, anglicanos y disidentes podían reunirse como iguales«, señala. Este enfoque, según el autor, encuentra un paralelo en los espacios seguros del movimiento feminista y LGBTQ+, que surgieron como lugares donde los grupos marginados podían expresarse libremente.

Sin embargo, Shanon no ignora las diferencias entre ambos conceptos. Mientras las logias surgieron en el contexto de la Ilustración y la revolución industrial, los espacios seguros están ligados a movimientos sociales más recientes. Además, los espacios seguros han logrado adaptarse a la era digital, algo que las logias, con su énfasis en la presencia física y los rituales, encuentran más difícil.

Límites y debate

El autor también aborda las críticas que ambos conceptos han recibido. «Los espacios seguros son acusados de limitar la libertad de expresión, mientras que las logias enfrentan cuestionamientos sobre su resistencia al cambio«, afirma. No obstante, Shanon destaca que ambos tienen mecanismos para equilibrar la armonía con el debate abierto. En el caso de los espacios seguros, sugiere que podrían evolucionar hacia brave spaces o espacios valientes, donde el conflicto constructivo y las conversaciones desafiantes sean bienvenidos.

Lo cierto es que, a pesar de las diferencias históricas, según el artículos las logias masónicas y los espacios seguros comparten un propósito fundamental: ofrecer un entorno donde las personas puedan conectarse, crecer y expresarse auténticamente. «Si consideramos que nuestras logias pueden ser espacios seguros, es momento de reflexionar sobre cómo fomentar una mayor inclusividad y respeto, sin perder de vista nuestras tradiciones», concluye Shanon.

Fuente: https://www.webfil.info/post/within-the-walls-exploring-the-sanctuary-of-lodges-and-safe-spaces

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