La masonería ha utilizado diversas plantas como símbolos en sus rituales, siendo la Casia, la Acacia y el Tamarisco las más destacadas en la leyenda de Hiram. Inicialmente, la Casia fue la planta elegida, representando fuerza, resiliencia y utilizada en ritos funerarios. Sin embargo, en la década de 1740, la Acacia comenzó a reemplazar a la Casia en los rituales masónicos franceses, probablemente debido a una homofonía entre «La Cassia» y «l’Acacia». La Acacia, asociada con la inmortalidad y el renacimiento, también tiene conexiones bíblicas y mitológicas, como su uso en el Arca de la Alianza y en la leyenda de Osiris. Este cambio se extendió a la masonería inglesa, influenciado por los masones jacobitas en Francia.
