El mundo se encuentra en circunstancias de parto. Un occidente de predomino europeo y de Estados Unidos que declina frente a las potencias de Oriente y Medio Oriente, que emergen como un nuevo epicentro económico, y por qué no militar, del planeta.
A la par, nos llegan ecos lejanos de la idea de la perennidad de la masonería ante las crisis del mundo.

