En el año 1737, un acontecimiento transformó el rumbo organizativo e ideológico de la francmasonería en Europa. Andrew Michael Ramsay, un erudito escocés que desempeñaba el cargo de Gran Orador de la Gran Logia de Francia, pronunció un célebre manifiesto que modificó la narrativa sobre el origen de la institución. Este discurso marcó la transición desde una asociación vinculada a los antiguos gremios de constructores hacia un sistema de carácter caballeresco y filosófico.
A través de esta propuesta, Ramsay sentó las bases conceptuales para el desarrollo del denominado escocismo —como se conoce a las diversas colecciones de grados superiores al tercero— y la posterior proliferación de los sistemas del filosofismo que caracterizan a distintas ramas de la Orden en la actualidad.
Si bien se redactó y leyó una primera versión de su manifiesto el 26 de diciembre de 1736, concretamente en la Logia N.º 1 de Santo Tomás, en París, la versión ampliada, pulida y definitiva de ese documento —que es la que ha trascendido formalmente a la historia, a los manuales de instrucción y a las fuentes bibliográficas como el «Discurso de Ramsay»— está fechada en marzo del año siguiente.
Orígenes y trayectoria de un pensador polifacético
Nacido en Ayr, Escocia, el 9 de enero de 1686, Ramsay pertenecía a una familia de la nobleza local como hijo del barón de Kingston. Su biografía refleja una constante inquietud intelectual y espiritual que le llevó a transitar por diferentes confesiones religiosas de su época. Aunque recibió una educación inicial presbiteriana, adoptó de forma sucesiva el anglicanismo y el cuaquerismo. Su itinerario espiritual concluyó en 1709 con su conversión al catolicismo bajo el amparo del entonces arzobispo de Cambray, de quien se convirtió en discípulo cercano y biógrafo.
Su formación académica incluyó estancias en las universidades de Edimburgo y Oxford. Esta última institución le otorgó el título de doctor en 1730, un reconocimiento notable al tratarse del primer católico que recibía tal distinción desde los tiempos de la Reforma protestante. Además de su membresía en la Sociedad Real de Londres, Ramsay ejerció como preceptor de los hijos del Pretendiente Estuardo, Carlos Eduardo y su hermano, así como de los descendientes del duque de Chateau-Terry y del príncipe de Turenne. Su labor como escritor abarcó obras de gran circulación como Los viajes de Ciro, además de tratados sobre el gobierno civil y la religión natural.
El giro hacia el origen caballeresco
El aporte conceptual más significativo de Ramsay consistió en la elaboración de una nueva genealogía histórica para la fraternidad. Su propuesta teórica rompió con los relatos tradicionales que ligaban la corporación a los albañiles de la construcción operativa. En su lugar, el orador situó el nacimiento de la organización en el contexto de las Cruzadas en Tierra Santa. Según esta perspectiva, los antecesores de los masones modernos fueron guerreros cristianos que formularon votos de fraternidad y reserva ante el Patriarca de Jerusalén.
Este planteo se considera actualmente como una tesis más del surgimiento de la masonería, ya que estudios masonológicos recientes no descantan múltiples influencias en el origen y la conformación de la Orden hasta nuestros días.
La narrativa de Ramsay identificó al líder militar Godofredo de Bouillon como la figura central y motor inicial de la orden bajo su concepción ecuestre. El cambio genealógico propuesto modificó sustancialmente el entramado alegórico del maestro masón. La figura del operario de la piedra dio lugar a la del caballero-guerrero, un símbolo que representa al individuo que trabaja con la llana en una mano mientras sostiene la espada en la otra, como alegoría de la rectitud moral y el combate contra las flaquezas humanas.
La génesis de los grados filosóficos
Ramsay actúa como el principal referente intelectual en el diseño de los grados superiores, unas estructuras formativas que se añadieron al esquema tradicional de tres niveles compuesto por aprendiz, compañero y maestro. El autor argumentaba que los estadios iniciales resultaban insuficientes para una instrucción humana completa. Por esta razón, promovió la implantación de ritos sucesivos que prepararan al miembro de la organización en el estudio de las ciencias y las artes antes de profundizar en las concepciones morales del sistema.
Hacia 1728, el pensador impulsó el Rito de Ramsay, el cual destacó por ser el primer método que adoptó de manera formal el término escocés para definir sus estamentos superiores. Este planteamiento pedagógico sirvió de base directa para la aparición de ritos posteriores de gran difusión, entre los cuales destaca el Rito Escocés Antiguo y Aceptado, cuyo desarrollo estructural consolidó un sistema extendido de treinta y tres niveles de instrucción, cuya codificación final se atribuye históricamente al monarca Federico II de Prusia.
Conexiones doctrinarias y la herencia de la antigüedad
La reconfiguración propuesta en el discurso también incorporó una vinculación explícita con la disuelta Orden del Temple. Es importante consignar el significado legendario que se atribuye a Escocia como refugio de los templarios perseguidos por Felipe IV de Francia (Felipe «el Hermoso») y sus aliados en toda Europa, luego de que el papa Clemente V disolviera la Orden del Temple y se asesinara a Jacques de Molay y a sus principales dirigentes.
El planteamiento sugería que los caballeros templarios sobrevivientes buscaron resguardo dentro de las estructuras de las sociedades de constructores para preservar su organización y sus enseñanzas. Aunque la historiografía posterior analiza esta relación como un mito de origen o una construcción simbólica de la época, esta corriente influyó de manera directa en la iconografía y el contenido de estadios masónicos superiores.
A la par de estos elementos medievales, Ramsay conectó la doctrina de la fraternidad con las antiguas escuelas filosóficas de Egipto, Grecia y Caldea. Desde su perspectiva, el núcleo de estas civilizaciones consistía en la reunión de pensadores dedicados a la veneración de una deidad unificada como principio ordenador del universo. Con ello, introdujo en la institución una visión deísta que promovía la tolerancia religiosa, presentándola como una plataforma de fraternidad universal abierta a personas de diversas procedencias geográficas y convicciones personales, unidas por el ejercicio del intelecto y el compromiso social con sus semejantes.
Ramsay falleció en Saint-Germain-en-Laye el 6 de mayo de 1743, consolidando un cambio de paradigma que transformó los rituales masónicos franceses e internacionales.
