En el corazón de la historia masónica se encuentra el Manuscrito Regius, documento datado en Inglaterra en 1390 que es uno de los más antiguos en la materia y ofrece una ventana a las costumbres, valores y enseñanzas de la fraternidad en la Edad Media.
También conocido como el Poema Regius, se considera una de las piezas clave para entender los orígenes de la Orden y su existencia sugiere la presencia de una tradición ya establecida de prácticas y rituales masónicos en ese período.
Se trata de un poema que se compone de alrededor de 800 líneas, en el que se detallan las reglas y preceptos que deben seguir los masones, como un código de conducta que no solo incluye aspectos técnicos y laborales relacionados con la construcción, sino también principios éticos y morales que regían la vida de los albañiles de entonces.
Entre sus directrices más destacadas se encuentra la importancia del respeto a la autoridad, la obediencia a las leyes y el mantenimiento de la moralidad, a la par que subraya la relevancia de la educación continua, del buen comportamiento en sociedad, y de la caridad como valores fundamentales.
Además de ser un testimonio, también es un reflejo de la sociedad medieval. La atención al detalle en las normas de convivencia muestra cómo los miembros del gremio se esforzaban por ser ciudadanos ejemplares, un ideal que ha perdurado hasta la actualidad.
Aunque su lenguaje antiguo y su forma poética pueden parecer distantes para el lector moderno, el mensaje subyacente de rectitud, aprendizaje y hermandad trae a la memoria que las raíces de la Orden se encuentran en la búsqueda incesante de la sabiduría y el bien común.
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