GLISRU

«Nuestra dinámica es horizontal en su modo de funcionamiento. Nada vertical: la Gran Maestría es muy accesible», afirmó Géraldine Lethielleux, flamante líder de la Gran Logia Independiente y Soberana de los Ritos Unidos (GLISRU). Esta proximidad -sostiene- rompe con las estructuras jerárquicas tradicionales, promoviendo una relación directa entre todos los miembros de la conducción y con la base de la organización.

Desde su elección el 11 de octubre de 2025, Lethielleux encabeza una institución de 52 años de historia, con una visión que combina tradición y modernidad. La entidad está compuesta por 250 miembros, 18 logias y 10 ritos diferentes. Tiene talleres en 4 provincias francesas y la isla de Córcega, Bélgica, Guyana y también en las islas Guadalupe.

«Todo es trabajo voluntario», remarca la Gran Maestra, destacando el carácter colaborativo de una obediencia que funciona sin empleados ni instalaciones propias.

Multirritualidad y diálogo

La diversidad ritual constituye el aspecto más relevante del proyecto institucional. «Nuestra fundación se basa en resaltar la masonería a través de múltiples ritos y, por tanto, múltiples interpretaciones«. Esta característica permite que cada taller desarrolle su propia identidad mientras mantiene la unidad en la diversidad.

En la Argentina y otros países existen obediencias que se desenvuelven en la multirritualidad, conteniendo dos o tres expresiones diferentes, pero el caso de este nucleamiento llama la atención por la excepcionalidad de contar con una decena de prácticas distintas. Y también por albergar a logias de diferente composición de género: masculinas, femeninas y mixtas.

El diálogo interobediencial representa igualmente una prioridad. La orden promueve activamente acuerdos de amistad con todas las grandes obediencias, fortaleciendo lo que Lethielleux describe como «una fraternidad absoluta» basada en el respeto mutuo.

El desafío de la visibilidad y la transmisión

Entre los retos inmediatos, la representante identifica la necesidad de «darnos a conocer mejor porque somos un poco demasiado discretos en la escena masónica». A pesar de la trayectoria de 52 años de la entidad en logias mixtas -siendo pioneros en este ámbito- y sus valores multirito, reconoce que la comunicación debe mejorar sustancialmente.

«Los miembros deben tener sucesores, de lo contrario la masonería declinará. Tenemos dificultades para reclutar y completar las filas», dice al tiempo que afirma que la transmisión del conocimiento masónico emerge como preocupación central. . Subraya especialmente el valor de la tradición oral, cuya preservación considera esencial para el futuro.

Fraternidad como principio rector

Lethielleux tuvo experiencia previa en la orgánica como Consejera Federal y Gran Secretaria. «Sé lo que hay que hacer. No me pierdo en las complejidades de la masonería», comenta.

El lema «Ámense los unos a los otros» guía su concepción de la práctica masónica. Para Lethielleux, la verdadera transformación comienza en el individuo: «Lo que hacemos en nuestra vida masónica, tenemos la obligación de extenderlo a nuestra vida secular». Esta convicción refleja su compromiso con una masonería activa y socialmente relevante.


Fuente:

Interview de Géraldine Lethielleux – Grand Maître de la GLISRU

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