mujer obispo

La Asociación de Presbíteras Católicas Romanas (ARCWP) y la comunidad cristiana Home Novo anunciaron la ordenación episcopal de la primera mujer que recibirá tales sacramentos en España, en una ceremonia que tendrá lugar a fines de junio en Santiago de Compostela. El acto, mantenido en secreto por razones de seguridad, marcará un hito en España, donde nunca antes había sucedido algo similar, dentro de una línea de sucesión apostólica reconocida por grupos reformistas.

La beneficiaria del acontecimiento se llama Christina Moreira Vázquez.

La Association of Roman Catholic Women Priests, institución conocida por su sigla en inglés ARCWP, fundada en 2010, es una organización que desafía la prohibición del Vaticano sobre la ordenación de mujeres. Cuenta con obispas consagradas válidamente en otros países, como:

  • Bridget Mary Meehan (EE.UU.)
  • Gisela Forster (Alemania)
  • Christine Mayr-Lumetzberger (Austria)

Estas tres obispas serán las encargadas de imponer las manos sobre la recipiendaria, transmitiéndole la sucesión apostólica —un linaje que, según la tradición, se remonta a los apóstoles—. El objetivo, según la invitación, es fortalecer una Iglesia «circular e inclusiva» que ordene a mujeres para liderar comunidades abiertas a todos los fieles.

Un acto clandestino por necesidad

La ceremonia se realizará en un lugar no revelado para evitar protestas o interferencias. Los interesados en asistir deben inscribirse previamente vía telefónica o correo electrónico, por obvias razones de seguridad. Esta precaución refleja la tensión entre los grupos católicos reformistas y la doctrina oficial de Roma, que en 2024 reiteró que la ordenación femenina es «ilegítima» y equiparable a un «delito canónico».

¿Por qué es significativo?

  1. Primera en España: Moreira sería la primera obispa ordenada en territorio español con sucesión apostólica.
  2. Desafío al Vaticano: La ARCWP insiste en que sus ordenaciones son válidas, basándose en obispos disidentes que rompieron con Roma décadas atrás.
  3. Modelo alternativo: Promueve una estructura eclesial horizontal, donde las mujeres puedan administrar sacramentos y liderar parroquias.

Christina Moreira, gallega de origen y exsacerdotisa católica, ha sido una voz crítica contra la exclusión de las mujeres en el sacerdocio. Su ordenación podría reavivar el debate sobre la igualdad de género en la Iglesia, un tema que el papa Francisco había evitado reformar pese a su retórica inclusiva.

Una vigilante

La palabra «obispo» tiene un significado religioso y etimológico importante.

Su origen etimológico se remonta a la palabra en latín episcopus, que a su vez deriva del griego ἐπίσκοπος (epískopos). Significa literalmente «supervisor» o «vigilante» (de epi = «sobre» + skopos = «observar»). Este último término se usa literalmente en las logias de la masonería y señala a quienes se encuentran a cargo de los obreros por su grado o según su columna.

En cuanto a su valor religioso, en el cristianismo, un obispo es un sacerdote de alto rango encargado de dirigir una diócesis (territorio eclesiástico). Según las tradiciones católica, ortodoxa y anglicana, los obispos son sucesores de los apóstoles, con autoridad para ordenar sacerdotes y administrar sacramentos. En algunas iglesias protestantes, el término puede referirse a líderes regionales con funciones administrativas.

Teólogas

Paralelamente, se difundió hace pocos días que la Facultad de Teología de la Universidad de Friburgo respalda públicamente a nueve teólogas que solicitaron ingresar al seminario sacerdotal de la ciudad, un espacio tradicionalmente reservado a hombres. En una declaración de respeto, la institución califica la iniciativa como «valiente» y cuestiona las bases teológicas que excluyen a las mujeres del sacerdocio.

Las candidatas, vinculadas a la campaña «Mi Dios no discrimina, mi Iglesia sí», buscan visibilizar su llamado al ministerio sacerdotal y denunciar la discriminación estructural. Pese al apoyo académico, cinco de ellas optaron por el anonimato por miedo a represalias profesionales. La facultad urgió un debate amplio sobre la reforma de los ministerios eclesiásticos, señalando que la admisión de mujeres es solo un primer paso hacia una transformación institucional más profunda.

¿Hasta cuándo seguirán estas ordenaciones en la sombra?

La pregunta queda flotando mientras la ARCWP prepara un acto que, para muchos, es un paso más hacia una reforma imposible de ignorar. Al mismo tiempo, la ARCWP aclaró que sus ceremonias no buscan «competir» con la Iglesia católica oficial, sino crear espacios alternativos para fieles que demandan igualdad.

La información fue difundida por el sitio religiondigital.com, y se puede acceder haciendo clic aquí.

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