En un mundo marcado por la desilusión política y el agotamiento de las grandes utopías, la sociedad contemporánea pareciera estar experimentando un cambio notable en las aspiraciones individuales. Mientras la revolución y la política pierden su atractivo, surge una nueva tendencia: la búsqueda de ligereza en la vida cotidiana. Este cambio de enfoque, según los expertos, ha llevado a un auge de nuevas espiritualidades y enfoques para encontrar sentido en un mundo cada vez más consumista.
En efecto, la búsqueda contemporánea de aliviar el peso de los compromisos y de la vida en general, refleja una transformación en las aspiraciones individuales, con un enfoque en el bienestar inmediato y la felicidad interior. A medida que la sociedad evoluciona, las prácticas espirituales se adaptan para satisfacer las demandas de un mundo donde la eficacia y el rendimiento no solo son esperados en el ámbito laboral, sino también en la búsqueda de la paz interior y la plenitud personal.

«… la nueva búsqueda de sentido se encuentra centrada para el autor, en la realización personal y la felicidad en el aquí y ahora. Ya no se trata de cambiar el mundo o construir una sociedad ideal, sino de mejorar la calidad de vida individual»
Así lo expresa el autor Gilles Lipovetsky, sociólogo y filósofo francés conocido por sus contribuciones en el ámbito de la sociología y la filosofía social, especialmente por sus reflexiones sobre la sociedad contemporánea y la cultura de consumo, en su libro titulado “De la ligereza”.
Desde finales de los años setenta -afirma-, se ha observado un fenómeno interesante en las sociedades occidentales: el surgimiento de movimientos religiosos alternativos y la búsqueda de experiencias espirituales que van más allá de las tradiciones establecidas, caracterizados por la necesidad de encontrar un sentido aparentemente perdido en la secularización moderna. De este modo, se ha producido un aumento en la popularidad del budismo, la meditación zen y otras disciplinas espirituales, mediante lo cual las personas sueñan con aligerar sus vidas, buscando una armonía entre el cuerpo y el espíritu, pero sin renunciar a los placeres y comodidades de la sociedad de consumo.
Esta nueva búsqueda de sentido se encuentra centrada para el autor, en la realización personal y la felicidad en el aquí y ahora. Ya no se trata de cambiar el mundo o construir una sociedad ideal, sino de mejorar la calidad de vida individual. Las prácticas espirituales como el yoga y la meditación se han vuelto herramientas populares para lograr este bienestar interior. La idea central es que el sentido de la vida se ha vuelto subjetivo, actuando como un vehículo para una existencia personal mejor y más plena.
En este contexto, según Lipovetsky ha surgido el concepto que denomina «religiones a la carta», caracterizadas ellas por la movilidad, la volatilidad y la vacilación, en una era postradicional o desinstitucionalizada de lo religioso marcada por el rechazo de las verdades impuestas por las autoridades de las grandes religiones que predominan en la humanidad. Sostiene que los individuos ahora eligen sus creencias de manera individual, adoptando y cambiando constantemente entre diferentes enfoques espirituales, dejando en evidencia para él una mezcla de tradiciones espirituales de Oriente y Occidente, con la gente alejándose de las afiliaciones tradicionales.
Sin embargo, en su opinión lo que hace única a esta búsqueda espiritual contemporánea es la demanda de resultados inmediatos con un esfuerzo mínimo. Se ha pasado de las antiguas prácticas ascéticas y disciplinas rigurosas a métodos que prometen alcanzar simultáneamente el éxito material y la calma interior. La sociedad actual aspira a su entender a la ligereza sin cambiar radicalmente el estilo de vida, dando como ejemplos el yoga y la meditación, que antes eran considerados prácticas de profunda conciencia, aunque ahora son adoptados por ejecutivos de corporaciones como técnicas de mindfulness para combatir el estrés y aumentar la productividad laboral.
A pesar de una aparente vuelta a lo espiritual, el autor de “La era del vacío” señala que algunos críticos argumentan que no refleja un cambio de paradigma real, sino más bien la continuación del espíritu de eficacia y consumismo, solo que utilizando métodos diferentes. La búsqueda de ligereza, a su parecer, se ha convertido en una parte integral de la sociedad moderna, adaptándose a sus exigencias y presiones.

Clichés. El titular de CLIPSAS, Iván Herrera Michel, desmiente la participación de la masonería latinoamericana en las gestas emancipadoras del siglo XIX, contradiciendo lo que llama clichés establecidos por una versión histórica relativamente reciente, y sugiere que la versión acusatoria de la masonería en la pérdida de las colonias americanas carece de respaldo en los hechos. Atribuye además la pérdida de relevancia social de las logias a una serie influencias externas, como la de la Confederación Masónica Interamericana, a la par que destaca una para él evidente metamorfosis ideológica desde la década de 1940. El colombiano señala desafíos actuales, como la politización interna y la pérdida de influencia internacional, pero vislumbra esperanza en una nueva generación de masones más informada y formada académicamente.

Entredicho en el Vaticano. El Código de Derecho Canónico de 1983 penaliza a quienes participan en asociaciones que rebaten a la Iglesia, como la masonería. Recientemente, el Vaticano reafirmó la prohibición de la membresía activa en la masonería para católicos, aplicando sanciones como el entredicho, que restringe la participación en sacramentos y funciones eclesiásticas.

