Un sínodo de obispos católicos fue inaugurado en una sala del Vaticano signada por los fieles a raíz de las potenciales e inciertas admoniciones satánicas de su arquitectura y de las obras artísticas que la decoran, en un entorno en el que no faltan las imputaciones hacia la supuesta pertenencia masónica de su diseñador, el arquitecto Pier Luigi Nervi.
La Sala Paulo VI, también conocida como Aula Nervi, es un auditorio mandado a construir en 1963 e inaugurado en 1971, está ubicado en la sede pontificia y su estructura exterior recuerda la forma de una cabeza de serpiente, con detalles arquitectónicos que semejan escamas. En el interior, la disposición incluye ventanas que evocan ojos y columnas que parecen colmillos, ubicadas donde el Papa o los oradores dirigen sus mensajes, lo cual hace que parezca que hablan desde la boca de la serpiente.
Destaca en el lugar la escultura «La Resurrezione», obra del artista Pericle Fazzini, la cual representa a Cristo resucitando. La pieza, elaborada en bronce, exhibe un diseño complejo que fusiona elementos naturales y formas serpenteantes en el cabello y el entorno de la figura, lo cual ha dado lugar a diversas interpretaciones conspirativas.
Acerca de la supuesta membresía a una logia de Nervi, de cuya certeza no hay documentos, algunos insinúan que sí habría símbolos de la Orden en la tumba de su madre, en un entorno de alusiones a una supuesta infiltración en la Iglesia a partir de la disminución de la pena por masonería que se corrigió en el Código Canónico hace poco tiempo (ver nuestra nota Entredicho desde el Vaticano).
