La masonería, como institución universal, enfrenta en el siglo XXI una etapa de transformación y desafíos. Luis Ragno, destacado masón y gestor universitario, aborda en una reciente entrevista varios aspectos esenciales sobre lo que caracteriza como una crisis de la institución, su universalidad y adaptaciones locales, así como su relación con herramientas simbólicas y científicas para anticipar el futuro.

Crisis y adaptación

«Hoy en día la masonería, como cualquier otra institución, está entrando en una situación de transición, de crisis. Crisis en el sentido de examen, no negativo, porque la aceleración de los tiempos hace que todos nos propongamos ver qué vamos a hacer de aquí en más. Pero lo que sí está claro es que no podemos avanzar con los mismos pensamientos que teníamos en el pasado»​.

Ragno señala que la Orden atraviesa una etapa de transición impulsada por la aceleración de los cambios sociales y tecnológicos, mediante una reflexión que apunta a la necesidad de actualizar los métodos y enfoques sin perder los valores fundamentales.

En su análisis, resalta el desafío de atraer a nuevas generaciones interesadas en temas como el emprendimiento y la inteligencia artificial. «¿Cómo hago para que gente joven, que mira al futuro, pueda venir con los mismos rituales de hace 200 años?» cuestionó, sugiriendo la importancia de distinguir entre los elementos simbólicos atemporales y aquellos formatos que necesitan modernización para ser relevantes en el mundo actual.

«El gran problema que estudiamos nosotros ahora es que seguimos viendo el futuro con mentalidades de hace 200 años. Si no cambias la mentalidad, es muy difícil que con viejos lentes veas nuevas situaciones»​, afirmó el entrevistado.

Universalidad y aterrizajes locales

La masonería, aunque universal en sus principios, adopta formas particulares en cada región donde se establece. Ragno explica que cuando se desenvuelve en una localidad en particular, «lo que se practican son ritos universales.» Sin embargo, aclara que existen diferencias organizativas, con templos que responden a distintas obediencias, como la Gran Logia de la Argentina o el Gran Oriente Federal, entre otras que están asentadas en su ciudad de referencia, que es Mendoza.

En este sentido, destaca que la masonería trasciende credos, religiones y partidos políticos. «Podés ser católico y masón, musulmán y masón. Lo único que solicita la masonería es que seas libre y de buenas costumbres.» Así, permite la convivencia de diversas perspectivas dentro de un espacio de diálogo y crecimiento mutuo, donde -afirma- no se reúnen los que piensan igual (como podría ser en los casos de partidos políticos o asociaciones de intereses), sino los que piensan distinto pero están dispuestos a compartir ideas por sobre las diferencias.

Para graficarlo, refirió una anécdota personal: «Yo he estado en templos masónicos, por ejemplo en Estambul, donde en la misma logia encontrás gente musulmana, ortodoxa cristiana, católica, asiáticos… y todos pueden conversar sobre temas que hacen al bien de la humanidad»​.

Prospectiva científica y adivinación

Durante la entrevista, Ragno compartió su experiencia como director del Centro de Estudios Prospectivos de la Universidad Nacional de Cuyo, especializado en técnicas de previsión y anticipación. Explicó que la prospectiva científica se basa en la construcción de escenarios posibles, deseables y plausibles para guiar las decisiones actuales. «La prospectiva no adivina el futuro, pero abre el cono de futuro de tal manera que la realidad siempre caiga dentro de las posibilidades analizadas,» afirmó.

En contraste, el tarot y la astrología son herramientas simbólicas, sostuvo al ser preguntado al respecto por cuanto compartía espacio en la entrevista con una persona dedicada a estas artes adivinatorias. Según Ragno, el tarot «puede ser una guía, pero no es predictivo en términos absolutos. Funciona como una herramienta simbólica para orientar decisiones basadas en el presente.»

Respecto a la astrología, prefirió el término «cosmobiología» y argumentó que estudia cómo las fuerzas astronómicas afectan el entorno humano. «Es un sistema de fuerza donde, en su movimiento, los astros atraen, repelen, juntan e integran,» comentó, diferenciando este enfoque del determinismo propio de la astrología popular «que se puede leer en los diarios».

«La prospectiva trabaja con técnicas científicas y escenarios posibles, mientras que el tarot y otras disciplinas simbólicas están más ligadas a interpretaciones energéticas y diagnósticos subjetivos»​, precisó en su análisis, para rematar que siguiendo los hallazgos de la física cuántica, según la cual el observador incide en lo observado, «se empiezan a ver dificultades para determinar resultados exactos, lo cual también ocurre en la astrología al analizar variables futuras»​.

Discreción y secreto en la membresía

«Masones hay en todos los gobiernos porque la masonería no es ni de un partido ni de otro.» La discreción ha sido un principio central de la masonería, especialmente en lo referente a la identidad de sus miembros, indicó. Sin embargo, subrayó que revelar la membresía de alguien sin su consentimiento puede generar malentendidos debido a prejuicios históricos, y prefirió abstenerse de comentar acerca de la membresía de funcionarios del gobierno de esa provincia.

Ragno explicó que, aunque algunos políticos han hecho pública su pertenencia, otros prefieren mantenerla privada. «Yo, si hoy supiese de algún político que esté en cumplimiento, yo no lo diría. Es un código básico de la masonería: la discreción.» También advirtió sobre las connotaciones negativas que muchas veces se asocian a la masonería, como conspiraciones o manipulaciones de poder, y defendió su verdadero propósito como espacio de diálogo y perfeccionamiento personal.

Puntualizó que «hay rumores de políticos de muy alto rango que si quieren ellos expresarse que son masones lo pueden hacer. Y a partir de ahí, lógicamente, es como que autorizan a que cualquier persona diga su nombre»​.

El ancho mundo

La oportunidad fue propicia para el entrevistado abordara también los temas de interés clásicos de las audiencias, como el carácter universal y trascendente de la Orden, los principios y los rituales, los orígenes y la evolución histórica, y la intervención en los acontecimientos de la independencia americana, entre otros tópicos.

El protagonista y la ocasión

Como carta de presentación, Luis Ragno dijo tener «más de 40 años de masonería» y haber participado en la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones de la Argentina y en otras logias de Mendoza. En particular, aunque no lo mencionó, él ocupó hace más de diez años la titularidad del Gran Oriente Federal de la República Argentina (GOFRA), una obediencia propia de esa provincia que está formada ahora por aproximadamente una decena de talleres.

«Ahora estoy más bien dedicado a la investigación personal y al estudio. Trabajo en redes internacionales de prospectiva más que en la participación activa, pero cuando las logias me llaman, voy y doy charlas sobre temas que les interesen»​, subrayó.

La entrevista tuvo lugar en el programa Oid Mortales, un envío de características partidarias que se difunde desde Mendoza a través de la red Youtube, y se produjo en ocasión de celebrarse la festividad de Halloween hace pocas semanas.

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