Acacia no florecerá

«Esto no es apocalipsis, es advertencia. La acacia puede seguir floreciendo si replantamos hoy mismo las semillas de la cordura ecológica». En un ensayo donde se vincula la crisis ecológica actual con antiguos patrones de autodestrucción humana, se ha usado como metáfora central la acacia, árbol sagrado en múltiples culturas, pero en particular en la Orden masónica.

Un símbolo en peligro

El artículo, titulado «La acacia sin poder brotar ni florecer», plantea que este árbol -reverenciado por egipcios, hebreos y masones- representa la capacidad de resiliencia natural que la humanidad está destruyendo. «Sus raíces, antaño fortaleza, hoy se asfixian en suelos contaminados», señala el autor, comparando esta degradación con nuestra incapacidad para mantener pactos éticos fundamentales.

El ensayo está firmado por Milton Arrieta López y vio la luz en el portal masónico https://www.webfil.info/, que tiene la particularidad de entregar los artículos en tres idiomas, uno de ellos el castellano.

Datos clave del análisis

  • 1.5°C superados: La temperatura global promedio ya rebasó este umbral crítico en los 12 meses anteriores a la publicación (Organización Meteorológica Mundial – OMM).
  • 80% de probabilidad de sobrepasar temporalmente +1.5°C antes de 2030.
  • 300 millones de personas en riesgo inmediato por ecosistemas colapsados.

Perspectiva histórica y simbólica

Arrieta-López traza un paralelismo entre las migraciones bárbaras del siglo V -que arrasaron pastizales europeos- y la actual explotación desmedida de recursos: «Hoy repetimos esos patrones con tecnología industrial, pero misma ceguera».

Destaca además la contradicción existente en instituciones como la masonería, donde coexisten quienes sostienen posiciones ecologistas y otros negacionistas climáticos, dando a entender que esta colisión esterilizaría la toma de posición institucional.

Advertencias científicas

El texto cita proféticamente a Stephen Hawking, acerca del riesgo de convertir el planeta Tierra en Venus (donde imperan 200°C, una atmósfera tóxica para el mantenimiento y desarrollo de la vida terrestre. El autor agrega: «Medio grado marca la frontera entre comunidades costeras habitables y éxodos masivos», dejando constancia de las dificultades que una situación de este tipo generaría en el mundo.

Crítica social

En su reflexión final, Arrieta-López cuestiona: «¿Cómo instituciones que veneran la naturaleza en teoría la destruyen en la práctica?». Señala también que existen algunos líderes populistas que minimizan el cambio climático pese a una evidencia que califica como abrumadora.

Tecnología como arma dual

El ensayo reconoce que se registran importantes avances en el monitoreo climático, pero advierte: «Usamos satélites para extraer petróleo, no para proteger acuíferos. La inteligencia artificial calcula ganancias, no sostenibilidad».

De este modo pone en evidencia que el desarrollo y el despliegue tecnológico está auspiciando e impulsando la rentabilidad en la extracción de recursos naturales, mientras que soslaya los riesgos que podrían derivar de un enfoque de este tipo.

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