El mago - Tarot de Rider Waite en su versión esotérica e iniciática

Aunque sus raíces históricas son más lúdicas que esotéricas, el tarot fue reinterpretado varios siglos después de su creación, hasta convertirlo en una herramienta iniciática de autoconocimiento y reflexión espiritual. Sintetiza influencias culturales de Oriente y Occidente, según los esotéricos, así como simbolismos de misterio y ocultismo.

Lo primero que hay que saber es que no hay un solo naipe tarot. Este conjunto de cartas, impuesto en la actualidad de ciertos simbolismos misteriosos, tiene su origen documentado en el siglo XIV o XV en Europa. Los registros más antiguos provienen del norte de Italia, con mazos como -aquí va el primero- el Tarot Visconti-Sforza (1440-1450), encargado por la familia que le da el nombre, en Milán. No estaba diseñado originalmente para propósitos esotéricos, sino para un juego de cartas conocido como «tarocchi,» similar a los juegos de bazas actuales, un entretenimientos como el truco, el bridge o el tute, en cuyo desarrollo se combinan azar, estrategia y habilidad.

Influencia del mundo islámico

Algunos historiadores sugieren que los mazos de cartas, en general, se introdujeron en Europa en el siglo XIV provenientes desde el mundo islámico. Sus predecesores eran llamados naipes mamelucos, unos juegos de figuras finamente decoradas que contenían la estructura de cantidad, números, figuras mayores y palos, todo casi lo mismo que se encuentra en las cartas europeas actuales. Se supone que llegaron probablemente a través de rutas comerciales o durante la ocupación árabe de España.

Transformación simbólica y esotérica

La asociación del tarot con lo esotérico surge más tarde, en el siglo XVIII. En 1781, el escritor y ocultista Antoine Court de Gébelin publicó una obra titulada Le Monde Primitif, donde afirmaba que el tarot portaba conocimientos sagrados del antiguo Egipto, vinculándolo al Libro de Thot. Aunque esta teoría carece de evidencia histórica, influyó profundamente en el uso místico del tarot, hasta convertirlo en la actualidad en una herramienta iniciática.

Así, a finales del siglo XIX, el tarot fue adoptado por corrientes ocultistas y herméticas. Figuras como Éliphas Lévi reinterpretaron los arcanos mayores, otorgándoles conexión con la Cábala, la alquimia y la astrología. Más tarde, los miembros de la Orden Hermética de la Golden Dawn, como Arthur Edward Waite, desarrollaron mazos de tarot -aquí vienen otros naipes- específicamente para la práctica espiritual, como el conocido Rider-Waite Tarot (1909).

El simbolismo universal del tarot

El naipe moderno se compone de 78 cartas divididas en:

  • Arcanos mayores (22 cartas): representan principios universales, arquetipos y etapas de transformación.
  • Arcanos menores (56 cartas): se dividen en cuatro palos (oros, copas, espadas y bastos) que reflejan aspectos prácticos y emocionales de la vida cotidiana.
El naipe completo, herramienta iniciática
Fuente: amazon.com

Según Lévi

Éliphas Lévi, cuyo nombre real era Alphonse Louis Constant (1810-1875), fue un influyente ocultista, escritor y esoterista francés. Según él, La Cábala, la astrología y la alquimia son expresiones de un mismo conocimiento universal, y el tarot actúa como un sistema simbólico que las integra. Aquí están los puntos de contacto principales entre los arcanos mayores y estas tradiciones:

  1. los 22 arcanos mayores con los 22 senderos del Árbol de la Vida cabalístico, que conecta las 10 sefirot (emanaciones divinas). Cada carta del tarot corresponde a un sendero específico, representando estados espirituales, procesos de transformación y aspectos de la creación divina.
  2. cada arcano mayor está vinculado a un signo zodiacal, planeta o elemento astrológico. El tarot encapsula las energías cósmicas que operan tanto en el macrocosmos (el universo) como en el microcosmos (el ser humano).
  3. los arcanos mayores representan las fases del Opus Magnum, el gran trabajo alquímico de transformación espiritual y material. Este proceso implica los tres principios alquímicos:
  • Azufre (espíritu), Mercurio (mente) y Sal (cuerpo): Estas fuerzas están presentes en cartas como El Loco (principio libre), La Templanza (equilibrio alquímico) y La Muerte (transmutación).
  • El tarot simboliza los cuatro elementos alquímicos (fuego, agua, aire y tierra) a través de los palos menores y en los arquetipos de los arcanos mayores.
  • Ejemplo clave: La Rueda de la Fortuna (Arcano X) refleja la dinámica del ciclo alquímico de disolución y coagulación, los pasos hacia la iluminación.

La influencia de Lévi perdura aún. Además de la hipótesis de hallar en el tarot una herramienta de estudio iniciático y esotérico, con sus ideas inspiró a la Golden Dawn, y a ocultistas como Aleister Crowley (ver más abajo una breve introducción a la vida y obra de Crowley).

Compartir este artículo