Aleister Crowley (1875-1947) fue una figura emblemática y sumamente controvertida, conocido como el «Mago Negro» y la «Bestia 666», que dejó una huella significativa en el mundo del ocultismo, la magia ceremonial y la rebeldía espiritual, y cuyas vida, ideas y legado son dignos de una mirada que devele a este personaje que permanece en la sombra para la mayoría de las personas. Mientras tanto, para quienes lo conocen, ya sea sea que se lo considere un genio espiritual o un peligroso charlatán, su vida y obra siguen siendo todavía objeto de fascinación y debate.
Había nacido en una familia metodista en Inglaterra. Desde temprana edad, mostró un gran interés por los temas que más adelante le darían renombre. Fue miembro de la Orden Hermética de la Aurora Dorada y la Ordo Templi Orientis, y fundador de Thelema, una filosofía religiosa que se basa en el principio de «Haz lo que tú quieras» como principio moral fundamental, todo lo cual fue desplegado en su volumen “El libro de la ley” (1904), que el autor consideraba una revelación divina dictada por una entidad llamada Aiwass.
Además, fue un destacado practicante y teórico de la «Magick» (con ‘k’ final), explorando diversas tradiciones ocultas como la cábala, el tantrismo y el hermetismo, expuestas en otro de sus libros, Liber ABA, cuyos cuatro volúmenes vieron la luz entre 1913 y 1920 y es considerada una de las obras más influyentes de Crowley sobre la teoría y la práctica de la magia ceremonial.

Una de sus facetas más controvertidas de Crowley fue su visión y práctica de la sexualidad. Desarrolló técnicas de «sexo-magick» en rituales mágicos con fines espirituales y de transformación, desafiando abiertamente las convenciones morales de la sociedad victoriana británica.
Crowley demostró también su rechazo a las normas sociales a través de diversas actitudes provocadoras, como por ejemplo al adoptar una imagen de «mago negro», proclamándose a sí mismo bajo la identidad de «la Bestia 666» (recuperando un apodo que le había dado su madre en la niñez) y participó en prácticas sexuales colectivas y consumo de drogas, en episodios que escandalizaban a la sociedad de su época.
A pesar de su actitud rebelde, Crowley no estuvo exento de enfrentar algunas consecuencias legales por sus acciones. Fue acusado de «practicar brujería» en 1910, arrestado por posesión de drogas en París en 1929 y expulsado de Alemania en 1932, además de enfrentar investigaciones por escándalos sexuales.
En «Confesiones», publicada póstumamente en 1929, Crowley dejo testimonio de su vida, sus viajes, sus experiencias ocultistas y su desarrollo espiritual.
