
Es tradicional afirmar que la fraternidad, piedra angular del edificio simbólico masónico, impone a quienes transitan el camino de la Iniciación una serie de normas de conducta que encarnan los valores del Taller: la benevolencia, la empatía, la búsqueda de la armonía y un elevado saber estar, conforme al ideal del masón justo y perfecto.

