“Hay una decisión política e institucional de acercar la institución a la sociedad para que sepan quiénes somos, cuáles son nuestros principios y qué hacemos”. De este modo se expresó la Gran Maestra de la Gran Logia Femenina de la Argentina, María Elena Castillo, al perfilar el sentido de las acciones que viene desenvolviendo esa entidad en los últimos tiempos.
Lo hizo al acceder a una entrevista en Olavarría, ciudad a la que asistió para participar en una conferencia acerca justamente del vínculo de la masonería con la sociedad, en la que la representante destacó el compromiso de su agrupación con los ideales universales de la Orden y la apertura hacia la comunidad.
En su paso por aquella ciudad del centro bonaerense, Castillo participó también de un programa de televisión durante el cual subrayó la intención de esa Gran Logia de desmitificar prejuicios históricos, reiterando el concepto de que la masonería no es una entidad secreta, como muchos suponen, sino una organización de la sociedad civil registrada oficialmente. Al mismo tiempo, deploró lo que calificó como una estigmatización en tal sentido, que según su parecer se alimentó por la falta de apertura en el pasado, pero que también respondería a ciertos imaginarios sociales de quienes no están integrados.
“Hoy trabajamos por tender puentes y fomentar el diálogo, el respeto y la tolerancia”, sostuvo Castillo.
Una de las claves de la masonería, afirmó, es la formación de librepensadores: “Es una subjetividad fortalecida en virtudes, con valores y pensamiento crítico”. Para la titular, este enfoque es esencial en el contexto actual, donde la convivencia y la inclusión son desafíos globales.
Castillo resaltó el avance de las mujeres en la masonería, un espacio que en sus inicios estuviera integrado exclusivamente por hombres. “Desde hace años trabajamos para desmitificar y desestigmatizar. Queremos ser una organización más de la sociedad civil, colaborando con otras ONG y entes gubernamentales”, afirmó.
“Es difícil (cumplir con ese objetivo), como en otras épocas, pero hemos evolucionado. El gran desafío actual es aprender a convivir juntos, más allá de problemáticas como la pobreza, la educación o el cambio climático”, indicó la entrevistada, para pasar a indicar su convicción acerca de que las presentes crisis sociales han incrementado el interés creciente por el tipo de actividades que desarrolla la Orden.
“Estas situaciones llevan al ser humano a cuestionarse y buscar alternativas. La masonería se identifica con quienes desean construir una sociedad más equitativa e inclusiva”, concluyó.
