Hace pocos días, la logia Timoneiro do Sul produjo la donación de equipamiento para la Unidad de Soporte Intensivo (USI) neonatal del hospital Santa Casa en la ciudad de Poços de Caldas, ubicada en el estado de Minas Gerais, Brasil. Entre los materiales entregados se incluyen insumos esenciales como mascarillas neonatales, agujas y jeringas de insulina, lo que fue recibido con agrado por las autoridades sanitarias, las que destacaron la importancia de la la masonería como aliado comunitario.
Acciones de solidaridad son típicas y se practican cotidianamente en la actividad masónica en diversos lugares del mundo, y benefician en general a asilos (algunas instituciones también administran los suyos propios), escuelas, centros de salud, cuerpos de bomberos y hasta centros de acopio y distribución de alimentos, destinada a los sectores sociales menos favorecidos.
Este acontecimiento en particular forma parte de una serie de donaciones realizadas por el mismo taller tres veces al año, habiendo alcanzado en dos años casi los 1.300 millones de reales brasileños en donaciones a hospitales.
En cualquier lugar del orbe es habitual que las logias adopten estas mecánicas para soportar económicamente una parte importante de los suministros que requieren algunas instituciones orientadas al bien público, y también adquieren una participación visible en la organización de asistencia ante eventos catastróficos, como lo reflejaba en estos días la Gran Logia de Valencia ante la tempestad ocurrida en esa provincia española.
Aquí abajo, sólo algunos acontecimientos recientes:






