El sociólogo e historiador francés Emmanuel Todd ha afirmado que el debilitamiento de las estructuras religiosas en las sociedades occidentales representa el motor fundamental de un proceso de desintegración ideológica e institucional que acelera la pérdida de liderazgo de Estados Unidos sobre la escena mundial. A través de un enfoque cuantitativo basado en la demografía, la formación técnica y la antropología familiar, el autor sostiene que el desplome moral del bloque angloamericano contrasta con la inesperada estabilidad que muestra Rusia.
Las tres fases del ciclo religioso y la crisis de la trascendencia
El modelo analítico de Todd —autor del libro La decadencia de Occidente (2024)— divide la trayectoria cultural de las sociedades occidentales en tres etapas sucesivas. La primera corresponde a la religión activa, caracterizada por la práctica efectiva de los dogmas y la creencia en la divinidad. La segunda fase, denominada de religión «zombie», ocurre cuando la fe explícita desaparece, pero la comunidad conserva los valores morales, el civismo, la disciplina laboral y la capacidad de organización colectiva. Durante este periodo intermedio maduraron los grandes proyectos políticos modernos, desde el republicanismo francés hasta los modelos socialdemócratas.
La tercera etapa marca el advenimiento del estado «cero» o nihilista. En este punto, la sociedad destruye los últimos vestigios de la moral heredada sin construir un marco ético sustituto. La desaparición completa de los referentes normativos colectivos genera un vacío doctrinal que debilita el sentido de pertenencia y liquida la visión de futuro. Según esta lectura, Estados Unidos y varios de sus aliados europeos alcanzaron esta fase terminal, lo que explica la fragilidad de su cohesión social interna y la orientación de sus decisiones estratégicas.
Actualización de conceptos
Lo relevante del caso es que Todd otorga una importancia vital al compromiso y al desenvolvimiento espiritual de las sociedades. Esto determinaría su mayor o menor preponderancia en el concierto civilizatorio mundial, al punto de condicionar hasta su propia existencia. Un an un dato que choca frontalmente con el secularismo que se ha impuesto en la vida institucional del mundo occidental.
Esta parte es una de las tesis más originales de su libro, y se ha visto actualizada hace pocos días en una entrevista a Todd en el canal de YouTube de Glenn Diesen (@GDiesenES). Diesen es un politólogo, académico y analista geopolítico noruego que invita a los más destacados referentes internacionales.
Indicadores sociales y el vuelco de la capacidad productiva
El diagnóstico de la decadencia estadounidense —empero— parece que no descansa únicamente en variables abstractas o filosóficas. Todd recurre a datos demográficos y económicos concretos para fundamentar su tesis. Un elemento central radica en la brecha de formación profesional y capacidad técnica. A pesar de contar con una población significativamente menor, Rusia gradúa anualmente a un volumen superior de ingenieros y profesionales especializados en ciencias aplicadas en comparación con la potencia americana. La economía estadounidense orientó sus recursos de manera prioritaria hacia el sector financiero y los servicios inmateriales, lo que debilitó su base industrial real.
¿En qué espacio del análisis podría Todd a la política de desaliento que se lleva adelante en la Argentina contra las universidades públicas? La Orden ha cumplido un papel muy relevante en la escolarización desde casi la época fundacional. Hace menos de un mes se ha celebrado nuevamente al Maestro de América como modelo a replicar, aunque la realidad estaría señalando en sentido contrario. Domingo Faustino Sarmiento presidió la institución masónica más importante de su época y fue elogiado en ese marco por sus ideas revolucionarias en torno a la educación.
Salud, defunciones y financierismo
A esta brecha técnica se suman las dinámicas de salud pública y estabilidad comunitaria. Durante los primeros años del siglo XXI, las métricas de mortalidad infantil, suicidios y homicidios en Rusia mostraron reducciones sostenidas, alcanzando niveles de equilibrio superiores a los de varias metrópolis occidentales.
La medición del Producto Interior Bruto nominal, argumenta el especialista, oculta estas asimetrías al equiparar la especulación bursátil con la capacidad física de fabricación de bienes básicos fundamentales.
Familia nuclear o consejo de ancianos
La antropología de las relaciones domésticas constituye otro pilar en la interpretación de los equilibrios internacionales, según Todd, quien sostiene que el modelo angloamericano se asentó históricamente en la familia nuclear e individualista, una forma de organización que facilitó el desarrollo del capitalismo mercantil. Sin embargo, la disolución de los compromisos comunitarios dejó a este esquema vulnerable frente a la pérdida de los valores éticos que aportaba la tradición protestante.
Por su parte, la tradición rusa conserva la influencia de la antigua estructura comunitaria, donde cohabitaban varias generaciones bajo una autoridad compartida. Este antecedente histórico transmitió al tejido social una notable capacidad de resistencia ante crisis prolongadas y fortaleció el sentido de autoridad e igualdad entre los ciudadanos. Dicha matriz explica la efectividad con la que el país respondió a las sanciones económicas internacionales aplicadas desde el año 2014, desarrollando sistemas financieros de pago independientes y fortaleciendo su soberanía agrícola e industrial.
La identificación entre la potencia estadounidense y la noción de Occidente
Un rasgo destacado del pensamiento de Todd es la asimilación casi total del concepto de «Occidente» a la dinámica interna y los intereses de Estados Unidos. Aunque la civilización occidental abarca una diversidad de tradiciones culturales europeas con trayectorias históricas propias, el autor sostiene que el proceso de integración atlántica subordinó la autonomía de los Estados europeos a las necesidades estratégicas de Washington.
El vaciamiento del proyecto estatal tradicional convirtió a la potencia norteamericana en un ente posimperial que mantiene una vasta infraestructura militar global pero padece una marcada fragmentación en su núcleo cultural. Las naciones europeas, al perder la matriz religiosa que articulaba su moral cívica y aceptar la tutela geopolítica exterior, aceleraron su propio repliegue. La confrontación en Europa del Este refleja esta brecha entre la capacidad industrial tangible y la retórica de un bloque que enfrenta la desarticulación de sus fundamentos culturales.
