Efectos del mallete

Un juez golpea un mazo de madera para imponer silencio. La escena se repite en series y películas hasta formar parte del imaginario general sobre la justicia. Sin embargo, quien entra en un juzgado de gran parte de Europa y en la Argentina no encuentra ese objeto. El cine estadounidense construyó una imagen que no coincide con buena parte de la práctica judicial real, y el origen de ese símbolo remite, según varias hipótesis, a la tradición masónica y a la mitología nórdica.

La masonería, sin embargo, no maneja un solo objeto con ese propósito. Distingue entre dos instrumentos de percusión que comparten una forma parecida pero cumplen funciones distintas: el mazo y el mallete. Esa diferencia rara vez aparece en los relatos sobre el origen del mazo judicial, aunque explica con más precisión de dónde proviene el simbolismo que después adaptó la cultura popular.

Un origen que combina varias hipótesis

El origen exacto del mazo que usan los jueces estadounidenses no está establecido con certeza. Una de las teorías más extendidas lo vincula con la tradición masónica, donde el mallete representa la autoridad del maestro para dirigir los trabajos de la logia. Otra hipótesis se remonta a la mitología nórdica: el martillo de Thor representaba protección y justicia, y en las antiguas asambleas germánicas los líderes usaban golpes simbólicos para cerrar decisiones. Ambas prácticas habrían derivado, con el tiempo, en un uso ceremonial dentro de contextos jurídicos.

El uso judicial se consolidó en el mundo anglosajón, sobre todo en Estados Unidos. Se suele citar a John Adams como una de las primeras personas en emplear el mazo, en 1789, para llamar al orden en el Senado. Desde entonces el instrumento —conocido en inglés como gavel— pasó a formar parte del ritual judicial estadounidense, donde los jueces lo utilizan para dirigir audiencias, pedir silencio o cerrar sesiones. En el Reino Unido, cuna de buena parte de las tradiciones jurídicas anglosajonas, su presencia en los tribunales es hoy prácticamente inexistente. Mientras, en los sistemas de tradición continental los jueces mantienen el orden con la palabra o, en algunos casos, con una campanilla.

Por su parte, en los tribunales argentinos tampoco se utiliza el mallete. Aunque recientemente existieron propuestas legislativas para incorporar de forma obligatoria la toga y el martillo en los juicios por jurados, la iniciativa generó un fuerte rechazo en la comunidad jurídica por considerarse una imitación ajena a la tradición nacional.

El mazo del aprendiz y el mallete de la autoridad

Dentro de la práctica masónica, particularmente en el Rito Moderno Francés, el mazo y el mallete responden a categorías simbólicas diferentes, aunque ambos son instrumentos de percusión con una forma similar. El mazo, también llamado martillo, forma parte de las herramientas de la masonería operativa que pasaron a la masonería especulativa como símbolo del esfuerzo individual. Se emplea junto con el cincel para la labor simbólica de desbastar la piedra bruta y representa la voluntad puesta al servicio del perfeccionamiento propio. Es el atributo del aprendiz —que cualquier iniciado conoce como el estado permanente e inmutable de un masón, sin importar su grado—, quien lo utiliza para transformar su carácter en una piedra apta para la construcción del templo.

El mallete, en cambio, no funciona como herramienta de trabajo individual sino como insignia de rango. Lo emplean el venerable maestro y los dos vigilantes para dirigir los trabajos de la logia: con él se abren y cierran las sesiones, se concede la palabra y se marcan los ritmos rituales. Representa la autoridad en ejercicio y el poder que la logia delega en sus oficiales para sostener el orden y la armonía. Los Cuadernos del Rito Francés (el cuerpo de rituales del Gran Oriente de Francia) prefieren mantener el término «mazo» reservado al trabajo del aprendiz, precisamente para no confundir la herramienta individual con el atributo de mando del venerable y los vigilantes. El mazo simboliza el trabajo que cada masón realiza sobre sí mismo; el mallete, la dirección del trabajo colectivo.

Un instrumento de mando en el ritual

Esta pieza de autoridad se coloca sobre la mesa del venerable maestro, en lo que se considera el oriente de la logia, y sobre las mesas de los vigilantes en el occidente. Durante la instalación de oficiales se entrega al nuevo venerable como muestra de su autoridad. Con él se abren y cierran formalmente los trabajos de la logia en cualquier grado, y sus golpes ejecutan la llamada batería, una sucesión rítmica que varía según el rito y el grado. Un golpe de mallete también indica a los hermanos que se pongan de pie, tomen asiento o guarden silencio, o marca el inicio o la culminación de un momento dentro del ritual.

El instrumento cumple además una función en los honores rituales. Los «malletes batientes» consisten en golpes moderados que el venerable y los vigilantes ejecutan para acompañar la entrada de una alta dignidad, nombre con el que se designa a las autoridades de una obediencia. En el rito de recepción, el venerable golpea con el mallete la hoja de la espada o la cabeza del compás mientras pronuncia la fórmula de admisión del nuevo iniciado.

La leyenda de Maestro y el privilegio de los Rosa Cruz

Dentro de la dramaturgia del grado de maestro, el mallete cumple un papel trágico. Según el relato, uno de los tres agresores de la leyenda golpea con un mallete al maestro arquitecto después de que este se negara a revelar los secretos del grado. Por esa razón, el mallete recuerda también los riesgos de pasiones como la envidia, el orgullo o la avaricia.

El Rito Escocés Antiguo y Aceptado contempla, además, una prerrogativa particular. Los caballeros Rosa Cruz, de grado dieciocho, tienen el derecho de presidir con el mallete las logias simbólicas cuando el venerable maestro titular posee un grado inferior al suyo. Si el maestro de la logia no le cede el mallete, por desconocimiento o por cualquier otro motivo, el caballero debería evitar el reclamo: oculta sus insignias y participa de los trabajos como un miembro más.

El papel del cine en la imagen popular

El mazo judicial que asociamos con los tribunales debe buena parte de su presencia en el imaginario colectivo al cine y la televisión estadounidenses. Dramas judiciales y series policiacas convirtieron el golpe de mazo en un recurso narrativo habitual para marcar momentos de tensión de un juicio. La repetición de esa imagen instaló la idea de que todo tribunal cuenta con este objeto, aunque su presencia real quede limitada, en gran medida, a Estados Unidos.

El instrumento conserva un uso vigente fuera de los tribunales: sirve para cerrar ventas en subastas, para marcar decisiones en asambleas parlamentarias y en distintos actos ceremoniales. En cada uno de esos contextos mantiene el mismo significado que la masonería atribuye al mallete: la marca sonora que cierra un proceso y da por definitiva una decisión.

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