Travesía reinterpretada

En 1969 el investigador francés Gilbert Pillot publicó El código secreto de la Odisea: los griegos en el Atlántico, un libro que presenta una tesis alternativa a la lectura mediterránea que se había consolidado a comienzos del siglo XX. Según aquella, se situaban las peripecias de Ulises en Sicilia, Túnez, Italia y Corfú. Pillot, en cambio, sostuvo que esa geografía no resiste un cálculo elemental para navegantes expertos, y trasladó su periplo al océano.

Sucede que si se aplican los tiempos de navegación que Homero detalla —travesías continuas de seis, nueve o diez días en mar abierto— dentro de un espacio tan estrecho como el Mediterráneo, las naves habrían tocado costa en cuestión de horas. Solo las dimensiones del Atlántico, argumentaba el autor, justifican jornadas tan largas sin avistar tierra.

De la literatura al cine

El tema que ha cobrado actualidad ante el estreno hace poco de la película dirigida por Christopher Nolan y protagonizada por Matt Damon, que narra el peligroso viaje de regreso del héroe griego Odiseo a Ítaca tras la guerra de Troya, sus luchas contra monstruos mitológicos y el asedio de los pretendientes al trono de su esposa.

La tesis anterior del periplo —que también son las del film— había sido impuesta principalmente por el historiador Víctor Bérard, y convalidada en sucesivas investigaciones.

Fundamentos y alcances del planteo

A partir de la objeción de Pillot, que estaba apoyado en trabajos previos de un historiador llamado Robert Philippe, se construye una hipótesis mayor: la Odisea no narra una fantasía sin anclaje geográfico, sino que codifica un derrotero náutico real. Según su lectura, marinos aqueos de la Edad del Bronce, hacia el siglo XII a. C., habrían usado el poema para preservar en secreto las rutas hacia los yacimientos de estaño y oro del norte de Europa.

La propuesta de Pillot, en definitiva, no buscaba reemplazar la lectura mediterránea consagrada por la tradición científica, sino ofrecer una hipótesis alternativa que convierte al poema homérico en un objeto de doble lectura: un derrotero técnico y, al mismo tiempo, un relato sobre el retorno del alma a su origen.

Una clave matemática detrás del verso épico

Pillot propone que el poema aplica una métrica sistemática para expresar distancias y tiempos de navegación. En su obra, recalcula los tiempos de una travesía a vela y remo por jornada de veinticuatro horas, y obtiene diferentes distancias a las de la tesis anterior. Además, se da la curiosidad de que el texto homérico incorpora el uso del grado de latitud como unidad de medida, y esto para nuestro autor es prueba de que quienes diseñaron el trazado original conocían la esfericidad de la Tierra y manejaban nociones de su perímetro mucho antes de que se conocieran los descubrimientos de Eratóstenes o Galileo.

A estos cálculos, Pillot suma un segundo criterio de orientación. Basándose en los conceptos del estudio Géographie sacrée du monde grec (Geografía sagrada del mundo griego), del astrónomo Jean Richer, sostiene que en los tiempos de la Odisea se proyectaba el mapa zodiacal sobre la geografía terrestre, y que los pasajes del poema que no mencionan ciertos vientos recurrirían en cambio a un código astrológico para fijar rumbos precisos.

El estaño como motivo del secreto

Detrás de esa presunta codificación, Pillot ubica un interés económico concreto. Durante la Edad del Bronce, la aleación de cobre y estaño sostenía buena parte de la tecnología militar mediterránea, pero el estaño escaseaba en la región y sus principales yacimientos se concentraban en zonas atlánticas como Cornualles, Bretaña y las islas Casitérides. Las corporaciones de marineros aqueos, según esta interpretación, habrían protegido el conocimiento de esas rutas bajo un relato alegórico para impedir que cayera en manos de potencias rivales.

El secreto como estructura narrativa

Pillot conecta esta lectura geográfica con la lógica del secreto propia de gremios y corporaciones antiguas, donde el conocimiento técnico circulaba bajo una disciplina de hermetismo. El poema funcionaría, según su propuesta, en dos niveles simultáneos: uno exotérico, dirigido al público general, acerca de una fábula de monstruos y hechiceras, y otro esotérico, reservado a quien domina el arte de la navegación astronómica, para quien esos mismos monstruos designan volcanes, arrecifes o pasos de marea reales. Homero actuaría entonces no solo como poeta, sino como custodio de un conocimiento náutico que la métrica del verso ayudaba a memorizar y transmitir sin exponerlo a rivales comerciales.

El viaje como recorrido interior

Existe además, en esta lectura, una dimensión simbólica que numerosas tradiciones iniciáticas comparten: la travesía física como reflejo de una transformación interior, como los viajes de las ceremonias principales de la masonería. El descenso de Ulises a los confines brumosos del norte evocaría la experiencia de un tránsito hacia la sombra, previo a cualquier retorno:

  • Los lotófagos representarían la tentación del olvido.
  • Circe y Calipso, la atracción de la materia y de una permanencia ilusoria.
  • Las sirenas, el riesgo de un saber que promete demasiado y arrastra al naufragio a quien no se sujeta a cierta disciplina, como Ulises atado al mástil de su propia nave.
Geometría y memoria de una ciencia antigua

Pillot lleva su hipótesis a un último terreno, el de la geometría. Sostiene que la deriva de nueve días descrita por Ulises dibuja un triángulo rectángulo de proporciones definidas, cuya hipotenusa coincidiría con la medida de un grado terrestre, y que esa figura se orienta según el mismo eje zodiacal que, a su entender, vincula Troya con el santuario de Delfos. De ser válida, esta lectura sugeriría una ciencia de medición astronómica y terrestre desarrollada durante la Edad del Bronce y luego resguardada en escuelas y corporaciones cerradas, antes de que la tradición histórica reconociera oficialmente sus fundamentos siglos después.

Del Mediterráneo a las islas británicas

Pillot confronta los pasajes textuales de la Odisea con la topografía atlántica, identificando correlaciones cuantitativas y cualitativas.

Etapa / Episodio homéricoPasaje y evidencia en la OdiseaLocalización Atlántica de Pillot
1. LotófagosTravesía de 9 días tras rebasar el cabo Malea empujados por el viento. El «loto» que induce al olvido.Costa del Sáhara / Sur de Marruecos (Cabo Juby). El «loto» es identificado como cáñamo indio o kif, consumido para perder el temor a adentrarse en el océano.
2. Cíclope (Polifemo)Isla fértil habitada por cabras salvajes frente a la tierra del gigante de un solo ojo «alto como una montaña».Islas Canarias (Fuerteventura / Tenerife). Polifemo representa la personificación de la actividad volcánica del Teide.
3. Isla de EoloIsla flotante rodeada por una muralla de bronce inquebrantable.Archipiélago de las Azores o Madeira, puntos neurálgicos de las corrientes y vientos alisios del Atlántico.
4. Lestrígones (Telepilo de Lamos)Navegación de 6 días hacia el Norte. «Donde el pastor que entra saluda al que sale… los caminos del día y de la noche están muy próximos».Costa de Bretaña o Connemara (Irlanda). Descripción explícita de altas latitudes con días veraniegos de más de 16 horas de luz continua.
5. Isla de Eea (Circe)Isla baja, de terreno ondulado y forma circular rodeada por el mar brillante.Isla de Barra (Archipiélago de las Hébridas, Escocia). Santuario celta asociado a la raíz Kirke/Kirk.
6. El Hades y los CimeriosLlegada a los confines del océano envueltos en niebla y bruma perpetua.Norte de Gran Bretaña / Desembocadura del río Foyle (Londonderry).
7. Sirenas, Escila y CaribdisPaso entre dos escollos traicioneros, uno con una gruta profunda y otro con un remolino voraz.Isla de Iona y Estrecho de Corrievreckan (Escocia). Famoso por sus peligrosas corrientes de marea e hidrodinámica extrema.
8. Trinacria (Bueyes del Sol)Isla de «tres puntas» o «tres senos», fértil y rica en ganadería sagrada.Isla de Jura (Escocia) o la península de Cornualles (Inglaterra), región clave por sus minas de estaño.
9. Isla de Ogigia (Calipso)Deriva de 9 días a la intemperie. Instrucciones náuticas de navegación mirando las Pléyades y dejando la Gran Osa a la izquierda.Costa sudoeste de Islandia. Cálculo geométrico preciso resultante de aplicar la velocidad de deriva (1°/día) en un ángulo de 30° respecto al meridiano.
10. Feacios (Esqueria)Última escala en una civilización de grandes navegantes dotados de naves ultrarrápidas.Isla de Corfú (como punto de reentrada al ámbito helénico) o Tartessos (Algarve / Andalucía).

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