Giordano Bruno, campeón de la libertad, (…) quemado en la hoguera por herejía en Roma en Piazza Campo de Fiori (…) en 1600.
Así fue recordado por el Gran Oriente de Italia el fraile dominico el pasado 17 de febrero, al cumplirse un aniversario de su muerte, siempre recordado como símbolo de la libertad de pensamiento frente a la opresión religiosa.
Un textual
En un emocionado artículo, indican que «buscó la Verdad y así escribió en la Tienda de la Bestia Triunfante: «Es lo más sincero de todo … Con seguir siendo burlado y traicionado, resucita si apoya y espera; sin defensor y protector, si defiende y demuestra lo que quieren para sí mismo» ”.
El pronunciamiento fue dado a conocer justamente en ese aniversario, no sin traer a la memoria también que «la estatua del fraile dominico en la famosa Piazza di Roma, obra encargada por la masonería y creada por el escultor Ettore Ferrari que fue Gran Maestro del Gran Oriente de Italia, ha estado allí desde 1889 para indicarnos como un faro radiante en la noche el camino a seguir.»
Apuntes biográficos
Giordano Bruno, filósofo italiano del siglo XVI, desafió las doctrinas religiosas y científicas de su época. Tras ingresar a la orden de los dominicos, sus ideas heterodoxas —como rechazar el geocentrismo, proponer un universo infinito con múltiples mundos y cuestionar la Eucaristía— lo llevaron a ser acusado de herejía.
Huyó de Nápoles -cerca de donde había nacido casi 30 años antes- en 1575 e inició una vida itinerante por Europa, difundiendo sus teorías y ganando reconocimiento. En 1591, aceptó una invitación a Venecia, donde fue traicionado y entregado a la Inquisición. Tras un largo juicio en Roma, Bruno se negó a retractarse de sus ideas y fue condenado, manteniendo su postura hasta el final. Sus cenizas fueron arrojadas al Tíber, y sus obras, prohibidas y quemadas.
Huellas posteriores
Trazando un parangón entre la acción y el pensamiento de este monje liberal, el GOI también indicó que en esa fecha se celebra «la conquista de los derechos civiles por los valdenses – y posteriormente por los judíos – con la promulgación en 1848 de las Patentes Reales de Carlo Alberto».
La obediencia peninsular resaltó en su web oficial que en las hogueras del Val di Pellice cada año en este día «se encienden alegremente en memoria del fin de la comunidad valdense de siglos de persecución».

