Rudyard Kipling
Allí estaba Rundle, el Jefe de Estación
y Beazeley, el ferroviario
y Ackman, el Comisario
y Donkin, el carcelero
y Blake, el Sargento-Conductor
por dos veces Maestro Venerable
y con él, el que la tienda europea
atendía: el viejo Framjee Eduljee.
Afuera, Sargento! Señor! Salude!
Salaam!
adentro solo “Hermano” sin distingos.
Nos reunía el Nivel
y la Escuadra nos despedia
y en mi Logia-Madre, yo era
el Segundo Diácono, todavía!
Estaba Bola Nath, el Contador
y Saúl, el judío de Adén
y Din Mohammed, el dibujante
de la Oficina de Catastro,
allí estaba Babu Chukerbutty
y Amir Sing, el Sikh
y de las estrechas barracas
el católico romano Castro!
No teníamos buenos paramentos
y nuestra Logia era pobre y vieja pero
conocíamos los Antiguos Reglamentos
y los manteníamos exactos.
Y mirándola, en el pasado,
a veces, me toca de esta manera:
allí no había infieles a menos
que por nosotros fuera. Durante
meses, después de los Trabajos,
tomábamos asiento y a fumar,
(nosotros no dábamos banquetes
por la casta de un Hermano no quebrar)
de hombre a hombre hablaban
de Religión y todo lo demás
y cada uno comparaba
de Dios su mejor saber.
Así, de hombre a hombre, conversaban
y ningún Hermano se movía
hasta que la mañana despertaba
a los loros y a aquél pájaro febril
y, aunque fuera muy curioso,
nos íbamos a casa a dormir,
con Mahoma, Dios y Shiva
y un piquete en la cabeza al salir.
A menudo, terminado un servicio de
presionado por este pié errante y
de acuerdo a lo ordenado,
llevé saludos fraternales a las
Logias de Oriente y Occidente,
de Singapur a Kohat,
pero deseaba ver a los Hermanos
de mi Logia-Madre, una vez más!
Desearía volver a verlos, a mis
Hermanos negros y morenos,
el aroma placentero del cigarro
y el encendedor pasando entre manos,
y el anciano camarero en el piso
de la despensa roncando;
como al Venerable Maestro de
mi Logia-Madre, una vez más!
Afuera, Sargento!, Señor! Salude!
Salaam!
Adentro solo “Hermano” sin distingos.
Nos reunía el Nivel
y la Escuadra nos despedía
y en mi Logia-Madre, yo era
el Segundo Diácono todavía!
Esta entrada se publicó antes aquí el 8/9/23
