Aldo Lavagnini, conocido editorialmente como «Magister», se erige como una figura intrigante en el ámbito de la masonería. Nacido en Siena, Italia, en 1896, dejó una huella profunda en el mundo masónico y esotérico del siglo XX, a tal punto que sus libros todavía son la base de la instrucción en alto número logias simbólicas y capitulares del mundo hispano hablante. Sin embargo, su vida y obra están rodeadas de misterio y controversia, alimentadas por la falta de información fidedigna y las interpretaciones diversas de quienes intentan desentrañar su legado.
El autor fue un médico oftalmólogo en su vida profesional, pero su contribución más destacada se encuentra en el ámbito de la espiritualidad. Su conexión con la masonería y la Orden Martinista ha sido objeto de debate, con verdaderos bloques de hermanos llegando incluso a cuestionar su auténtica afiliación, tildándolo de «profano». Este debate añade una capa adicional de complejidad a su figura.
Durante los años 20, Italia estaba bajo el gobierno fascista de Benito Mussolini, un período en el que el esoterismo y la masonería enfrentaron una creciente hostilidad de parte del régimen. Thomas Dana Lloyd, en su obra «Il Tempio Assalito,» vincula a Lavagnini con la Orden Martinista y destaca que, en esa época, algunos personajes masónicos también estaban asociados a ambas órdenes, a pesar de que este último no formaba parte directa de una logia.
El gobierno disolvió la masonería italiana en 1926, pero la persecución persistió, extendiéndose a las organizaciones consideradas «paramasónicas». Lavagnini fue señalado entonces como un «notorio masón y antifascista», lo que lo colocó bajo la mira de las autoridades. La relación de Lavagnini con una entidad llamada «Asociación Ecléctica Universal» fue investigada, y sus bienes confiscados. En este contexto hostil, se forjó su figura como la de un disidente, enfrentando también la división dentro del martinismo italiano.
En la década de 1930, Lavagnini abandonó Europa y se refugió en México, donde retomó sus actividades iniciáticas. Adoptó el seudónimo «Magister» y comenzó a publicar obras que se difundieron a través de la editorial argentina Kier. La anterior organización italiana «Associazione Eclettica Universale» fue rebautizada en México como la «Asociación Biosófica Universal», abocada a la difusión de la «Biosofía» o «ciencia y filosofía integral de la vida».
En el nuevo hogar continuó su labor de escritor, encontrando un nuevo público y una plataforma desde la cual difundir sus ideas. Nicolás Kier, fundador de la editorial argentina homónima, reconoció el valor de sus obras y comenzó a publicar la colección completa de sus escritos en Argentina desde 1942, consolidando aún más la influencia del autor en el ámbito de habla hispana.
A pesar de los debates sobre su pureza masónica y las críticas de algunos sectores, las obras de Lavagnini se afianzaron con gran popularidad. La colección «La Masonería Revelada» se convirtió en una referencia importante, destacando elementos espirituales y esotéricos que algunos consideraban en desuso en la contemporaneidad de su época.
Además de su contribución masónica, Lavagnini demostró un interés en la creación de una lengua universal. Inspirado por el esperanto, trabajó en diversos proyectos lingüísticos, como el «monario» y el «mondi lingua», buscando establecer un medio de comunicación global. Su visión en este tema conecta con la idea de una hermandad mundial, reflejando sus anhelos espirituales y su búsqueda de la unidad entre los seres humanos.
Aldo Lavagnini falleció en 1963, pero su legado persiste hasta estos momentos. A pesar de las críticas y las divergencias en la interpretación de su figura, su influencia en siglo XX es innegable. En un tiempo en el que la institución a menudo había optado por una creciente secularización y había postergado ciertas raíces espirituales, su legado se presentaba como un recordatorio de la ciertos aspectos de la riqueza inherente a la tradición occidental antigua.
Su obra todavía circula por las logias y sigue generando escuela y reflexiones, pero también la continuidad de un debate que si bien es inherente a la Orden, circula preferentemente fuera de los talleres, trayendo siempre a la memoria con ello la complejidad y la diversidad que caracterizan a la masonería y al pensamiento esotérico.
Paráfrasis de un artículo de Phileas del Montesexto.
Esta entrada se publicó antes aquí el 11/11/23
