En un reciente artículo publicado en varios diarios, el conocido doctor en psicología social y parapsicólogo Antonio Las Heras resaltó detalles del interés por los temas esotéricos del célebre cineasta argentino Lucas Demare, reconocido por dirigir grandes clásicos como La Guerra Gaucha y Su mejor alumno, quien también fue maestro masón.
“Lucas Demare no solo fue un gran director de cine, sino que también tuvo inquietudes en lo que hoy llamaríamos el mundo de lo paranormal,” señaló Las Heras. El investigador recordó que Demare formó parte de la “Logia de los Artistas”, junto a figuras como Francisco Petrone y Homero Manzi, logia que estuvo compuesta por otros masones del ámbito artístico, algunos de los cuales llegaron a conformar en 1941 la productora Artistas Argentinos Asociados.
Las Heras ejemplificó que sus obras estaban cargadas de simbolismo masónico, como en el caso de Su mejor alumno (1944), que rindió homenaje a Domingo Faustino Sarmiento, quien fue Gran Maestre de la Orden Masónica de Argentina. El rol protagónico fue de Enrique Muiño, otro destacado maestro masón, quien construyó una casa de verano en las cercanías del cerro Uritorco, paraje muy mencionado actualmente cuando se alude a OVNIs o fenómenos paranormales, demostrando su interés por tales temas misteriosos.
Antonio Las Heras ha sido distinguido como «Personalidad Destacada en el Ámbito de la Cultura» por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, en mérito a su larga trayectoria como periodista, poeta, historiador y parapsicólogo. También ha recibido otras distinciones, entre ellas la Gran Cruz Kennedy y premios de instituciones de escritores.
Otro de los aspectos relevantes que se menciona en el artículo fue la devoción de Demare hacia la Madre María, una mujer a la que se atribuyeron acciones de sanación y que es venerada popularmente desde esos tiempos. Incluso habría transmitido a su hija María José, cierto ritual de invocación para obtener sus favores, y visitaba frecuentemente su tumba en Chacarita.
De este vínculo espiritual surgiría su película La Madre María (1974), protagonizada por Tita Merello, de gran impacto de taquilla entonces. “Era parte de su mundo interior, su fe en lo inexplicable,» reflexionó el parapsicólogo.
Según Las Heras, la hija del director se encontraba en Francia cuando, de repente, sintió una profunda tristeza sin razón aparente. Dos días después, al regresar a París, se enteró de que su padre había muerto en Buenos Aires, justo en el mismo momento en que ella había experimentado esa congoja.
«Esto es lo que en parapsicología llamamos un fenómeno de telepatía. Es una forma de comunicación extrasensorial que a menudo ocurre entre personas con un fuerte vínculo afectivo en el momento de la muerte,» se explayó Las Heras.
