En el marco de una coyuntura electoral cuestionada por su aparentemente escasa transparencia, el presidente de Tunez, Kais Saied, advirtió acerca de una supuesta conspiración de la masonería contra su país, de la que no dio detalles ni objetivos.

A principio de octubre, Túnez celebró elecciones presidenciales en medio de una situación de tensiones políticas y acusaciones de despotismo contra las autoridades, en un proceso boicoteado por otros partidos a raíz también de los rigurosos requisitos de avales para sus candidatos.

En las tierras de la antigua Cartago, de cuyo esplendor fenicio no cesa la admiración y cuyos ejércitos confrontaron durante siglos con griegos y romanos, la práctica masónica está prohibida y no se registra actividad pública de ella. La atenuada extensión tunecina actual fue convertida en una colonia por Francia a fines del siglo XIX, hasta su independencia a mediados del siglo pasado.

En las urnas, el presidente Saied resultó vencedor con un abrumador 90% de los votos, aunque con una participación de apenas el 29%. Durante el camino hacia esos comicios, numerosas candidaturas de la oposición fueron rechazadas, lo que generó dudas sobre la transparencia del proceso electoral.

El régimen jurídico actual es producto de un golpe de Estado en 2021, el que devino en el dictado de una nueva constitución un año después.

Compartir este artículo