Ya en el umbral de su segundo mandato, Donald Trump ha vuelto a capturar la atención con The Apprentice, una película presentada en el Festival de Cannes, que es una ventana a los oscuros orígenes del magnate (¿por qué no oligarca, como se habla de sus equivalentes rusos?) y político estadounidense. Una cinta que parece exhibir los primeros años de Trump y su relación con un abogado llamado Roy Cohn, figura que habría contribuido a moldear al entonces joven empresario, en métodos y tácticas cuestionables que hoy predominan en su estilo político.

La historia comienza en 1973, cuando un ambicioso emprendedor de 27 años se abre paso en Le Club, un selecto club nocturno neoyorquino. Interpretado por Sebastian Stan, Trump aparenta verse fascinado por el poder de los jueces, abogados y empresarios que lo rodean. En particular, su mirada se fija en Roy Cohn, un abogado de gran influencia, célebre por su rol de componedor de problemas para figuras del crimen, la política y el espectáculo. Cohn, interpretado con intensidad por Jeremy Strong, enseñaría a Trump ciertas lecciones de pragmatismo: “Regla número uno: ataca siempre. Regla número dos: niega todo. Regla número tres: nunca aceptes la derrota, siempre da la impresión de victoria”.

En estos días, cuando arrecian los rumores acerca de negociaciones del electo presidente y su entorno para evitar la difusión del filme, y se comprueba que en varios países se ha impedido su estreno, hay expectativa por las primeras decisiones que adoptará Trump al hacerse cargo del país más poderoso, en un momento en que se debate su hegemonía mundial.

Mientras tanto, hay que tratar de evitar confusiones en tanto esta película ha sido presentada con una denominación muy cara al ámbito iniciático, pues con ese nombre se designa a los masones recién ingresados.Y se afirma que la de aprendiz es una condición de cierta ingenuidad que nunca se pierde: la de permanecer en expectativa en todo momento por encontrar las cosas nuevas que ofrece la Orden.

De vuelta a la ficción (¿o es un documental?), la sombra del abogado Cohn se percibe en algunos movimientos de Trump, quien a pocos días de volver a la Casa Blanca, parece haber sido fielmente retratado por Ali Abbasi, un director que incluye también una perspectiva propia de su relación con Ivana (Maria Bakalova), intentando explorar el trasfondo íntimo de un hombre cuya vida pública parece estar marcada por múltiples emergentes controversiales.

El corazón de The Apprentice es la relación entre Trump y Cohn, con un protagonista que entrega una interpretación que pareciera evocar a los villanos de El Padrino, infundiendo una humanidad trágica a una figura supuestamente siniestra. Mientras la Academia de Hollywood evalúa -según se dice- una posible premiación para el actor, Trump está a pocos pasos de volver a la presidencia, asegurando así que esta película podría constituir una herramienta para profundizar en el conocimiento del estilo político del reelecto mandatario.

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