En el corazón de Buenos Aires el tango revive como testigo armonioso de amores perdidos y heridas que nunca cicatrizan. En este escenario, el boliche que lleva el nombre del poeta Homero Manzi se erige como un faro, invitando a los transeúntes a sumergirse en la melancolía de su música. Entre guitarras que lloran y versos que duelen, el tango Fuimos luce como un canto a la desesperanza, como el eco de un amor que, aunque fugaz, dejó una huella imborrable en el alma. El dolor y la belleza se entrelazan en una danza sensual, recordando que, a veces, el mayor aprendizaje surge de las heridas más profundas.
Buen y hermoso día, hoy les regalo uno de mis tantos tropiezos con el tango.
Me amanece con el dejo de la bella pero triste poesía de Homero Manzi del tango Fuimos.
La otra noche, paseando por la senda del tango, allá por San Juan y Boedo, me reclama el cartel del boliche que lleva el excelso nombre de Homero. Brillante, como corresponde, en el neón que inmortaliza su genio. Brilla con luz propia, y en su luz lleva a la mente a repasar los sentimientos oscuros que la certera pluma describe, abriendo las heridas mal curadas del pasado. Como un sádico bisturí, cala los profundos aprendizajes que la vida misma reclama a diario…
Sí, porque luego de los placeres, los golpes y el barro llegan los saberes que se aprenden no sin dolor.
Sí, como esta entrega que urge la libertad de un amor que lastima en su exceso, o quema por la falta de un eco que no llega.
Sí, es como un silencio amargo, como la hiel, que ruge y no calla, a pesar del lastimero grito profundo de dolor que sale ya no sé ni desde donde.
El saber dejar es aprender también cuánta riqueza hay en la pobreza de quienes ostentan las monedas falsas en la ilusión del no ser.
Un padecimiento del corazón
Recordaba la saga de los libros que otrora exploraban la enfermedad de aquellos que aman mucho. Qué extraña y fatal enfermedad es esa que consume a mujeres y hombres secos, momificados en la sal de sus llantos y famélicos de correspondencia. ¿Puede esa maldita espina ser plasmada en una melodía?
Esta es la prueba de que, la maestría de dos guitarras, pueden llevarnos al Parnaso, ese lugar de dioses y hombres donde todos los sentimientos fluyen como una lava sobre los desnudos cuerpos destinados al continuo sacrificio de mostrar sus engaños. Un río de fuego sagrado que limpia y purifica, puliendo el infierno de dolor y penas, haciéndonos llegar a lo más bello del alma, cruzando la puerta innombrable en vida.
Baile de dolor y de alegría
Así son las cosas nomás, una música que flota, marca las baldosas con el baile y burila los adoquines de las calles por las que transitan nuestros dolores y alegrías. Viva nuestro tango, su esencia corre por las venas mismas de este Buenos Aires que amanece desde su río abrazando lento a todo el país.
La letra de ese tango, fundida en el corazón de los recuerdos a golpes de latidos, renace con el bálsamo de su música la contraparte que aclara el inconsciente.
Me espera, luego de esta trasnoche, un sueño tardío lleno de percantas, compadritos, el humo del cigarrillo que oscurece la bruma del alcohol. Un sueño lleno de personajes de la noche y el día luciendo galas para seguir ganándole a la vida a puro grupo.
Ya se me ocurrirá algo para domar esta sudestada de emociones…
Letra
Fui como una lluvia de cenizas y fatigas
en las horas resignadas de tu vida…Gota de vinagre derramada,
fatalmente derramada, sobre todas tus heridas.Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve
rosa marchitada por la nube que no llueve.Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza
que no puede vislumbrar su tarde mansa.Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir.¡Vete…!
¿No comprendes que te estás matando?
¿No comprendes que te estoy llamando?¡Vete…!
No me beses que te estoy llorando
¡Y quisiera no llorarte más!¿No ves?
Es mejor que mi dolor
quede tirado con tu amor
librado de mi amor final.¡Vete!
¿No comprendes que te estoy salvando?
¿No comprendes que te estoy amando?
¡No me sigas, ni me llames, ni me beses
ni me llores, ni me quieras más!Fuimos abrazados a la angustia de un presagio
por la noche de un camino sin salidas,
pálidos despojos de un naufragio
sacudidos por las olas del amor y de la vida.Fuimos empujados en un viento desolado…
sombras de una sombra que tornaba del pasado.Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza,
que no puede vislumbrar su tarde mansa.Fuimos el viajero que no implora, que no reza,
que no llora, que se echó a morir.
Letra: HOMERO MANZI 🇦🇷 (1907 – 1951)
Música: JOSÉ DAMES 🇦🇷 (1907 – 1994)
Masón y poeta
El poeta y compositor argentino Homero Manzi (1907-1951) estuvo vinculado con la masonería, según lo reconoció la Gran Logia de Argentina de Libres y Aceptados Masones. La entidad ha confirmado su afiliación, a pesar de la falta de registros formales de su iniciación, destacando su rol como «hermano masón» en efemérides oficiales.
Creador de tangos emblemáticos como Malena, el autor habría utilizado su influencia artística y política para no develar la identidad de otros masones, según el historiador Emilio Corbière.
Fue cofundador de FORJA (Frente Orientación Radical de la Joven Argentina – 1931), grupo intelectual que se opuso al gobierno dictatorial post-1930, junto a otros masones como Arturo Jauretche y Gabriel Del Mazo.
Su obra artística (tangos y cine) reflejaría valores masónicos, como en el filme Escuela de campeones, donde subyacen la referencias elípticas a la logia, omitiendo ser tan explícito.
La masonería habría moldeado el activismo y la creatividad de Manzi, evidenciando cómo algunos miembros de estas sociedades operaban discretamente tras bambalinas en la Argentina del siglo XX.
Parvis extiende un profundo reconocimiento al autor por su generosidad al compartir este artículo, tanto como otros anteriores publicados aquí bajo el seudónimo de Maestro Orfeo. En esta ocasión, para realce de la redacción y los conceptos originales, y con la idea de amenizar la lectura, se agregaron el énfasis de las negritas y las pausas de los subtítulos, entre otras ínfimas adaptaciones al estilo editorial propio.

