Afirman que Perón y Alfonsín eran masones

La pertenencia de Juan Domingo Perón a la masonería constituye un capítulo históricamente verificable y ese hecho ya no debería encontrarse sujeto a debate ni producir sorpresa. La divulgación pública de un documento por el cual se puede deducir que ostentaba un altísimo grado no hace más que ratificar lo que Emilio J. Corbière ya sostuvo hace más de veinte años: Perón era un masón iniciado.

Lo que resta precisar es dónde fue ingresado y en qué lugar adquirió los diferentes grados, pero hay versiones muy verosímiles al respecto que aportan deducciones a partir de hallazgos parciales y testimonios de quienes lo conocían.

Se equivocan por carecer de información los que hacen interpretaciones ideológicas o partidarias para deducir de ello si sí o si no. Y muestran la hilacha quienes, sabiendo como son cosas, avalan o reproducen los disparates que se difunden.

Control vs Caos

No porque los masones no tengan ideas políticas, deban abjurar de ellas ni las defiendan, o que haya que portar algún perfil determinado para ingresar a una logia. Sino porque no existe una dirección institucional centralizada que fije un parámetro de semejante naturaleza, muy a pesar de la vocación hegemónica de la Gran Logia Unida de Inglaterra (y sus representantes locales), o de sus similares estadounidenses y/o europeas.

Por citar sólo un dato al respecto, en la Argentina conviven casi una quincena de instituciones masónicas, cuyos rasgos tienen muchas coincidencias simbólicas, pero en algunos casos son divergentes desde lo doctrinario filosófico, hasta respecto de su mayor o menor aprecio -o disgusto- con los partidos políticos locales. Mal podrían, entonces, estar de acuerdo para promover el ingreso de aprendices provenientes de determinadas canteras, como por el contrario, para impedirlo. Justamente, porque la masonería no es un partido político.

El contexto de una Iniciación

Las diversas teorías acerca del ingreso del General a la Orden son variadas y hasta disparatadas:

  • Que fue iniciado en Chile en 1936, cuando era agregado militar en la embajada. Durante su estancia en ese país de casi dos años, habría alcanzado el Segundo Grado. Así lo afirma Antonio Las Heras, basado en una indagación propia, pero refiere que ya lo había insinuado Corbière en su famoso libro.
  • Que fue iniciado en Italia. A esta hipótesis confluyen diversas teorías, que van desde su ingreso a una logia que curiosamente se habría llamado Propaganda Masónica, antecesora de la P2, en 1923 (Grosso, sobre un documento de Humberto Zanetti). Más firme sería que en ese país obtuvo el grado de Maestro -luego de haber sido iniciado en Chile- en una logia ubicada en la región alpina, entre 1939 y 1941, tal cual fuera declarado por el ex titular de la Gran Logia de la Argentina, Nicolás Breglia.
  • Que fue iniciado en España. Sería en los tiempos de su exilio político entre 1960 y 1972. Pero hay muchos testimonios de allegados que aseguran o sugieren que al llegar a ese país ya había transitado un camino en la Orden.
  • Que fue iniciado en la Plaza Italia, en el barrio de Palermo de Buenos Aires. Delirante versión de Licio Gelli, quien declaró haber encabezado en 1973 una iniziazione all’orecchio, un procedimiento de ingreso y otorgamiento de grados inmediato del estilo «a la vista», sólo reservado a la máxima autoridad de algunas obediencias (cargo que el propiciante no ostentaba).

Es importante tener en cuenta que los períodos de residencia en Italia y España coinciden con el fascismo y el franquismo, dos movimientos que en el poder persiguieron fuertemente a la masonería. Cárcel y exilio para muchos, y fusilamiento para algunos que no pudieron sobrevivir a esos interregnos. No parecían momentos de revelar o ventilar la condición masónica de nadie.

Nada por aquí

Pero hace apenas una semana, se ha echado a rodar la versión de que habría formado parte de una entidad argentina muy importante. Porque en ese tenor ha sido difundido por diversos medios, vaya a saber si por errónea deducción propia o por incidencia de alguien interesado. Esto sí que no es cierto. No hay una sola prueba que acredite que haya formado parte de algún cuadro logial en el país.

Algo innegable, sin embargo, es que muchos de sus aliados políticos o de mayor confianza y peso propio sí provenían de la Gran Logia de la Argentina: los dos vicepresidentes de sus primeros mandatos, Hortensio Quijano y Alberto Teisaire; sus ministros de Exteriores, Juan Atilio Bramuglia y Alberto Juan Vignes; y el Gran Maestro César de la Vega (varios cargos), entre otras figuras relevantes.

Es recomendable dar una mirada a la extensa y minuciosa enumeración que realizara Antonio Las Heras en su libro de muy reciente aparición.

La relación con Licio Gelli

La conexión entre Perón y Licio Gelli no fue casual. La razón fundamental que cimentó esta relación fue la recuperación del cadáver de Eva Perón, secuestrado por la dictadura de 1955 y enterrado bajo nombre falso en Italia. Valiéndose de sus contactos en los servicios de inteligencia italianos, Gelli orquestó la localización, exhumación y traslado del cuerpo hasta la residencia de Perón en Madrid en 1971.

Este acto operó como un gesto estratégico de inmenso valor simbólico y político. Para Perón, significó la restitución de los restos de su esposa, un objetivo personal y de enorme peso político para el movimiento peronista. Para Gelli, representó la llave que abrió las puertas del círculo íntimo del líder y, posteriormente, de los principales espacios de poder en Argentina. La operación creó una deuda de gratitud que facilitaría la infiltración de la P2 en altos niveles del Estado, las Fuerzas Armadas y la economía argentina durante los años siguientes.

Propaganda Due

La Propaganda Due (P2) no era una logia ordinaria. Originalmente, era una logia «cubierta» o reservada del Grand Oriente de Italia (la principal obediencia de ese país), que no tenía el carácter de una institución paramasónica, sino que era orgánica de esa institución. Estaba destinada a miembros de alto rango (como militares, políticos, magistrados) que, por sus cargos, no podían aparecer en padrones que pudieran adquirir carácter público.

Como se deducirá, es usual que existan talleres de esas características en cada país. Son espacios operativos conformados para cumplir uno o varios fines específicos, y a veces tienen una vida efímera cuando el objetivo ha sido cumplido. También es obvio que sus metas se refieren a influir o conducir determinados procesos políticos hasta el resultado buscado. De este estilo eran las «lautarinas», que nuclearon a José de San Martín y otros héroes de la independencia americana.

Fuera de control

Volviendo a Roma, bajo el liderazgo de Licio Gelli la P2 se transformó en una organización secreta y clandestina que operaba al margen de la masonería regular y con fines muy distintos a los principios masónicos declarados. La logia fue excluida del Gran Oriente de Italia, pero siguió actuando, aunque sin aval institucional.

La influencia de la P2 se hacía sentir en Italia, y también en la Argentina, hecho visible en la lista de miembros locales descubierta en 1981. Había encontrado Gelli una palanca para abrirse camino a partir del un acto tan relevante como la devolución del cuerpo de Evita.

Raúl Alfonsín

Por ahora, con una solicitud de admisión no se pinta una pieza. Han hecho público que en 1974, el extinto presidente radical Raúl Alfonsín completó un formulario de ingreso a la Gran Logia de la Argentina.

Ningún detalle comprobable ha trascendido de su trayectoria masónica posterior, e incluso se multiplican los testimonios que niegan esa pertenencia. Sin embargo, al igual que con el líder del peronismo, estuvo rodeado de muchos colaboradores muy próximos que no ocultaban su membresía.

Hoy un juramento…

Abordar el tema plantea un dilema: si la persona negó en vida su condición de iniciado masón, podría no ser prudente hacer revelaciones al respecto. Justamente, si hay un bien preciado por el cual la masonería puede considerarse secreta, es por guardar la identidad de sus miembros, tal cual forma parte de los mismos juramentos. Sin embargo, pareciera que es aceptable que esta obligación ceda -aunque no está escrito en ningún lado- cuando el involucrado ya ocupa el Oriente Eterno, como llaman los masones a la trascendencia después de la muerte.

Habrá debate y posiciones diferentes, hasta confrontadas al respecto. Y como con casi todas las cosas, en este asunto de la membresía de Alfonsín y las últimas revelaciones, también el tiempo tiene la palabra.

Finalmente, la lista de presidentes argentinos que formaron parte de la masonería es un terreno transitado por historiadores e instituciones, y, si se quiere consultar, se consigue con un simple clic.

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2 comentarios en «La sombra del Hermano»
  1. LO DE PERON, COMO SIEMPRE, ES MISTICO Y MITICO, POR ESO TANTAS «VERSIONES», HASTA POST MORTEN, EL ATENTADO CONTRA LAS MANOS QUE FIRMARON LIBERTADES Y DERECHOS PARA OBREROS Y CAMPESINOS.-
    LO DE RAUL RICARDO ALFONSIN: ESA SOLICITUD FUE ACEPTADA, LLEGO AL GRADO «MAESTRO MASON», NO TENGO INFORMACION QUE N° SERA EN LAS CATEGORIAS MASONICAS.-
    TENGO MAS INFORMACION, PERO AQUI LIMITAN ESPACIO ESCRITURA.-SALUDOS CORDIALES.-

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