El caso del sacerdote Mariano Fazio, segundo al mando del Opus Dei, viene sacudiendo no solo a la Iglesia Católica, sino también a la sociedad en general. El clérigo ocupa un lugar preponderante en la línea sucesoria de la Prelatura de la Santa Cruz, y ahora enfrenta acusaciones formales por su presunta participación en un sistema de trata de mujeres pobres para explotación laboral.
La investigación de los hechos ha adquirido ribetes de escándalo, por unos acontecimientos que llevan años en investigación y han puesto en evidencia prácticas que podrían remontarse a cuatro décadas, involucrando al menos a 43 víctimas.
La investigación ha sido llevada a cabo por la Procuraduría contra la Trata de Personas de Argentina (PROTEX) y la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°3. Se inició en 2022 y se mantuvo en secreto hasta 2024, cuando fue presentada la acusación formal. En un escrito de ocho páginas, los fiscales Alejandra Mángano, Marcelo Colombo y Eduardo Taiano solicitaron que Fazio sea citado a declaración indagatoria, junto a otros cuatro religiosos de la organización.
Notoriedad pública
Este caso no solo pone en tela de juicio las prácticas del Opus Dei, sino que también plantea interrogantes sobre el papel de las instituciones religiosas en la sociedad moderna. La lucha contra la trata de personas y la explotación laboral sigue siendo un desafío global, y este escándalo en la Argentina podría ser un punto de inflexión en la búsqueda de justicia y transparencia.
La información fue difundida en un sitio especializado en temas confesionales (religiondigital.org), en base a un detallado artículo que fue publicado hace poco en eldiario.es, un medio digital de España, donde se puntualizan aspectos del escrito de los fiscales y declaraciones de testigos.
El contexto histórico y las víctimas
El expediente se centra en acontecimiento ocurridos en la sede principal del Opus Dei en el barrio de Recoleta, en la ciudad de Buenos Aires. Allí, en un edificio construido con subsidios estatales durante la última dictadura cívico militar, funcionó una residencia de mujeres de servicio denominada Laya. Las víctimas, muchas de ellas migrantes bolivianas, trabajaban en condiciones de semiencierro, sin recibir remuneración alguna. Una de ellas, identificada mediante seudónimo en el expediente como M.I.E., declaró que durante 31 años fue explotada como mucama, incluyendo el período en que Fazio fue vicario regional.
M.I.E. relató que entre 2009 y 2014 tuvo asignada la limpieza de la habitación de Fazio, quien en ese momento ocupaba un cargo de alto rango en la organización. Además, describió cómo las mujeres eran sometidas a un control psicológico intenso, con discursos religiosos que las instaban a “rendir el juicio, quemarse por Dios, hacerse holocausto por Dios”. La respuesta institucional a las consecuencias de esta explotación, según los fiscales, fue la administración de antidepresivos y somníferos por parte de psiquiatras vinculados al Opus Dei.
Reforma estatutaria
Una de las primeras audiencias oficiales de León XIV fue para recibir al “moderador” del Opus, el español Fernando Ocáriz, y su segundo, el argentino Mariano Fazio, para dar prioridad y urgencia a la reforma estatutaria que había ordenado Bergoglio en 2022, tras degradar al grupo ultracatólico.
La premura del encuentro es indicativo de que el nuevo Papa dará prioridad al tema, aunque resta saber qué tan exigente será y si las expectativas quedarán satisfechas. Aseguran que no va a decepcionar a quienes esperan la reforma, que no solo son ex miembros y denunciantes de la organización, sino también algunos componentes de sus filas actuales que desde hace tiempo piden que haya una actualización.
La conexión con el Vaticano
Fazio no es un desconocido en el Vaticano. En 2014, fue nombrado vicario general del Opus Dei en Roma, poco después de que Jorge Mario Bergoglio asumiera como el papa Francisco. Según fuentes cercanas a la organización, su traslado a Roma tenía como objetivo “controlar” al nuevo pontífice, cuya impronta reformista generaba preocupación en los círculos más conservadores de la Iglesia. A pesar de haber mantenido una relación cordial con Francisco, Fazio ahora enfrenta acusaciones que podrían tener repercusiones internacionales.
El pasado 14 de mayo, el papa León XIV se reunió con las máximas autoridades del Opus Dei, incluyendo a Fazio y al líder de la organización, Fernando Ocáriz. Aunque la audiencia fue descrita como amable, se espera que el Vaticano tome medidas en relación con las acusaciones. Francisco ya había iniciado reformas para disminuir el poder del Opus Dei tras las denuncias en Argentina, y ahora la pregunta es si León XIV mantendrá a Fazio en su posición de jerarquía.
Se ha destacado la participación del actual pontífice en un caso de abusos sobre menores que involucró a la curia peruana, del que se informará en este portal con anterioridad.
Contra la impunidad
Los fiscales han destacado la importancia de garantizar el acceso a la justicia para las víctimas de trata, especialmente en casos que involucran a instituciones religiosas. Han señalado que la impunidad envía un mensaje de tolerancia hacia la violencia contra la mujer, lo que perpetúa el fenómeno y genera desconfianza en el sistema judicial. Además, han exigido al juez federal Daniel Rafecas que acelere las indagatorias, ya que han pasado casi diez meses desde la primera petición formal.
En el pedido de indagatoria también se citaba a los otros exvicarios regionales de esa entidad, Carlos Nannei (1991-2000), Patricio Olmos (2000-2010) y Víctor Urrestarazu (2014-2022).
