masonería en kenia

Un allanamiento reciente del Salón de los Masones en Nairobi, Kenia, ha vuelto a poner en el centro de la atención pública a la Orden en ese país. Funcionarios del condado ingresaron al histórico Freemasons Hall en Nyerere Road debido a una deuda multimillonaria en impuestos sobre la tierra. Esta acción forma parte de una operación más amplia para recuperar alrededor de 10 mil millones de chelines kenianos en deudas fiscales.

El Salón de los Masones, un edificio conocido por la práctica de los rituales de la institución, ha sido durante mucho tiempo objeto de fascinación y especulación en esa ciudad. Sirve como centro espiritual y administrativo para los miembros locales de la masonería, cuyas reuniones se centran en los consabidos temas de la filosofía moral, el servicio comunitario y los rituales simbólicos.

Sin embargo, el procedimiento de las autoridades ha reavivado el debate acerca de la naturaleza de esta organización, que muchos kenianos aún asocian con prácticas ocultas y oscuras, según informó el sitio de noticias Citizen Digital.

Orígenes y malentendidos

Siguiendo a la fuente, la masonería en África Oriental tiene sus raíces en la primera organización establecida en Zanzíbar en 1905. Sin embargo, en sus inicios, las logias eran reacias a admitir a personas de ascendencia africana y asiática. Fue solo en 1931 que se estableció una logia que aceptaba a miembros asiáticos, aunque con criterios muy selectivos. Esta exclusividad histórica ha contribuido a la percepción de la masonería como una organización elitista, contribuyendo a ahondar su halo misterioso.

A lo largo de las últimas tres décadas, los mitos y las supersticiones han rodeado a la masonería, con muchos kenianos creyendo que sus miembros practican el culto al diablo para obtener riqueza. Estas creencias se intensificaron en la década de 1990, cuando el presidente Daniel Arap Moi ordenó una investigación sobre las acusaciones de actividades satánicas dentro de la sociedad. Sin embargo, según aclaró Sir Jayantilal Keshavji Chande, ex Gran Maestro del Distrito de África Oriental, la masonería no tiene nada que ver con ese tipo de prácticas.

La visión desde adentro

Sir Andy Chande, un destacado industrial y filántropo tanzano, es mencionado como una figura importante en la expansión de la masonería en África Oriental. En su libro ¿Hacia dónde diriges tu curso?, Chande describe la masonería como una organización que busca desarrollar el carácter humano, fomentando la lealtad a la patria, la familia, Dios y el prójimo. Escribió:

«La masonería enseña grandes verdades sobre la naturaleza y la existencia de una deidad suprema, así como la inmortalidad del alma».

Chande, quien fue iniciado en la institución en 1954, enfatizó que la organización no es una religión, sino una asociación que utiliza simbolismo y alegorías para promover principios como el amor fraternal, la ayuda mutua y la verdad. Además, destacó que los miembros de esa obediencia tienen prohibido discutir temas políticos o religiosos durante las reuniones, y que uno de los principales objetivos de la masonería es la caridad y la ayuda a los más necesitados.

La masonería y la religión

Puntualiza la publicación de Citizen Digital que, aunque la masonería no es una religión, utiliza textos sagrados de diversas creencias, como la Biblia, el Gita hindú y el Corán islámico, dentro de sus logias. Sin embargo, la relación entre la masonería y la Iglesia Católica ha sido históricamente tensa. Rememoraron que en 1738, el Papa Clemente XIV emitió una bula papal que prohibía a los católicos unirse a la masonería, una posición que la Iglesia ha mantenido hasta el día de hoy.

Recientemente, en Ghana, la membresía masónica del Ministro de Desarrollo de la Juventud, George Opare Addo, generó controversia durante su audiencia parlamentaria. La Arquidiócesis de Accra reiteró que los católicos no pueden asociarse con la masonería, lo que refleja las tensiones continuas entre la organización y algunas instituciones religiosas.

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