weninger y libroWeninger presenta su libro en 2020 en Viena junto a altas autoridades masónicas

El pasado mes de junio, un alto clérico y diplomático vaticano de origen austríaco, vestido con sotana y alzacuellos, subió al estrado de la Gran Logia Nacional Francesa (GLNF) en París para defender su propia teoría de compatibilidad entre la fe católica y la masonería. Su intervención tuvo lugar en el marco de unas conferencias públicas realizadas por la obediencia, razón por la cual el video de su intervención circula en Internet.

Durante un discurso, el sacerdote Michael Heinrich Weninger equiparó sin matices al «Gran Arquitecto del Universo» con el Dios cristiano, afirmando que este concepto corresponde «al Yahvé de los judíos, al Alá de los musulmanes y a la Trinidad de los cristianos». Esta declaración ha irritado a la ortodoxia católica, ya que reflejaría el indiferentismo religioso propio de la Orden, lo que para el sitio infovaticana.com ha resultado completamente inaceptable en boca de un sacerdote.

«Un católico masón ya no está excomulgado»

El discurso no se limitó a lo simbólico. Weninger afirmó que «un católico masón ya no está excomulgado por el mero hecho de su pertenencia a la masonería», y lo celebró con entusiasmo: «¡Es sensacional, ¿verdad?!». Según el sacerdote, algunas logias masónicas ya no serían incompatibles con la fe católica.

Para el medio vaticano, estas declaraciones no solo ignoran siglos de condenas eclesiásticas, sino que desinforman gravemente a sus fieles. Empero, las penitencias por pertenecer a la Orden masónica es cierto que han disminuido en intensidad, como lo decía Parvis oportunamente en esta nota 👇👇👇

Cambio de redacción

El argumento de Weninger se basa en el cambio de redacción del Código de Derecho Canónico de 1983, que omite la mención explícita a la masonería que sí figuraba en el canon 2335 del Código de 1917. Para él, esta omisión equivaldría a una retirada de la condena. Sin embargo, para el sitio católico, Weninger no menciona —o prefiere pasar por alto— que ese mismo año, la entonces Congregación para la Doctrina de la Fe, presidida por el cardenal Ratzinger, publicó una declaración contundente:

«No ha cambiado el juicio negativo de la Iglesia respecto de las asociaciones masónicas […]. La afiliación a las mismas sigue prohibida. Los fieles que pertenezcan a asociaciones masónicas se hallan en estado de pecado grave y no pueden acercarse a la santa comunión».

Esta posición fue ratificada en noviembre de 2023 por el Dicasterio para la Doctrina de la Fe bajo el pontificado de Francisco:

«La pertenencia activa en la masonería de un fiel está prohibida, a causa de la incompatibilidad entre la doctrina católica y la masonería».

Muy a pesar de estas afirmaciones, una omisión o una variación de palabras en las normas, les cambia el sentido y la aplicación. Y en este caso, desde 2023 se disminuyó el número de sacramentos católicos a los que los masones no podían tener acceso, y se hizo una fuerte distinción entre fieles y eclesiásticos a tal fin, en una evidente flexibilización de tan antigua y rigurosa doctrina penal.

Doble lenguaje

Michael Heinrich Weninger no es un sacerdote cualquiera. Fue embajador de Austria, estuvo casado por casi 40 años, y fue ordenado como clérigo en 2011, apenas dos años después de enviudar. Desde entonces ha ocupado cargos eclesiásticos de relevancia, incluyendo su trabajo en el Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso.

En 2019, obtuvo un doctorado en la Universidad Gregoriana (Roma) defendiendo la tesis de que Iglesia y masonería podían reconciliarse. Realizó su tesis doctoral con el título «Weisheit, Stärke, Schönheit» («Sabiduría, Fuerza, Belleza»), obteniendo la máxima calificación (summa cum laude). Un año después publicó el libro «La logia y el altar», obra en la que se explaya acerca de la necesidad de reconciliación entre ambas instituciones.

Durante su etapa como asesor político en la Comisión Europea (2001-2007), estableció contacto con miembros de la masonería anglosajona, muchos de ellos católicos practicantes, lo que marcó su interés de profundizar el diálogo. Weninger destaca la Declaración de Lichtenau (1970) como un hito fundamental, donde líderes católicos y masónicos de Austria, Alemania y Suiza acordaron superar los antagonismos históricos que los separaban. En su posición actual, Weninger insiste en que la masonería de raigambre inglesa —a diferencia de las corrientes adogmáticas— no promueve el anticlericalismo y comparte valores éticos con el cristianismo, abriendo así un camino hacia la reconciliación y la colaboración mutua con la primera de ellas.

En 2014 fue nombrado capellán de tres logias masónicas austríacas, y celebró incluso una misa con masones de distintas religiones para conmemorar el aniversario de una de ellas. Todo esto mientras seguía trabajando en el Vaticano.

Globo de exploración

A pesar de todos los antecedentes de Weninger, Infovaticana se queja de que un sacerdote con pasado diplomático y funciones vaticanas proclame sin rubor la compatibilidad entre Iglesia y masonería. Dice que esta contradicción frontal no puede interpretarse como un gesto aislado o inocente. E introduce en escena la teoría conspirativa, por lo que parece una maniobra calculada: una provocación pública cuidadosamente orquestada para testear los límites del nuevo pontificado.

Editorializan finalmente que la masonería, históricamente condenada por la Iglesia por su relativismo, su esoterismo y su oposición a la verdad revelada, todavía sigue siendo incompatible con el cristianismo católico, al que consideran como auténtico. Interpretan también que es un escándalo que un sacerdote en funciones, ataviado como tal y en sede masónica, afirme lo contrario, actitud y declaración que a su parecer no serían solo un error doctrinal.

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Un comentario en «Sacerdote defiende compatibilidad entre masonería e Iglesia»

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