Circula en estos días una severa instrucción dirigida a los integrantes de la obediencia más numerosa de la Argentina, en la cual se utilizan términos descalificatorios para señalar a miembros de otra organización masónica. Si bien los adjetivos no son calumniosos, entre sus líneas se encuentran términos poco fraternales, disimulados detrás de un velo que alude a ciertos fundamentos doctrinarios y reglamentarios, al más puro estilo del duro macartismo político.
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