el monje

El libro El Monje hace público un dato destacable: el asesor presidencial Santiago Caputo pertenece a la masonería. De reciente aparición, el texto fue recibido con expectación por los círculos políticos, y ya comienzan a aparecer revelaciones que servirán para delinear la silueta de un personaje del que se quitan los velos casi cotidianamente.

En una síntesis comentada que se publicó en la web de un importante portal de noticias, se afirma que la edición reitera que la fascinación del funcionario por las estructuras de poder ocultas comenzó en la adolescencia, cuando se reunió informalmente con agentes de inteligencia para explorar el mundo del espionaje.

El iniciado: de aprendiz de espía a masón

Sostienen que su ingreso a la logia (no se indica cuál) coincidió con su formación profesional bajo la conducción de Jaime Durán Barba, el notorio publicista y estratega del PRO. Los autores también remarcan que sufre una obsesión por el Imperio Romano, así como de las modernas técnicas de la comunicación política.

Es muy sabido -y hasta reconocido fatalmente por el mismo Caputo- que utiliza cuentas anónimas en redes sociales, método que los autores del libro fundamentan en el secretismo propio de las sociedades iniciáticas, aunque se trata de una afirmación medianamente discutible.

La reseña

El libro fue escrito por los periodistas Manuel Jove y Maia Jastreblansky.

«Santiago Caputo, obviamente, es masón»

Esta es una revelación que atraviesa como un hilo conductor las 300 páginas del volumen. A partir de la cual, se trazan líneas entre los emergentes del iceberg y su basamento, siempre señalando los extremos que tocan a la Orden.

Los autores prometían contar “la verdadera historia de Santiago Caputo, el guionista de Milei”. Sin embargo, se escuchan últimamente voces de algunos decepcionados ante la falta de novedades que trae la edición.

Carlos Fara es un reconocido consultor de campañas políticas

Es de resaltar, empero, el mérito de los periodistas de reunir y ordenar los detalles de la vida y actuación de un personaje casi desconocido, que juega su rol misteriosamente.

La doble vida

Mientras diseñaba la campaña electoral del partido La Libertad Avanza (LLA) desde el anonimato, parece que Caputo cultivaba conexiones en círculos tradicionalmente asociados al establishment. Se sabe que trabajó para casi todos los espacios políticos antes de unirse a sus camaradas actuales, tejiendo redes que el libro describe como «atelier masónico de poder».

Su oficina en Casa Rosada –nombrada Salón Parravicini en honor al místico argentino– contiene simbología que evoca hermetismo y estrategia, en un pasillo en que se saca chispas con las premociones del tarot.

Su estatus de monotributista de su contrato le permite omitir la declaración de bienes materiales, práctica que los autores contrastan con la ética de transparencia exigida en logias masónicas.

Masonería y revolución libertaria: ¿Sincretismo o contradicción?

El libro plantea una paradoja central: de qué manera un movimiento como LLA, que profesa la destrucción de la casta, tiene como arquitecto mayor a una persona formada en círculos tradicionales muy vinculados al poder.

Del mismo modo, los autores sostiene la sospecha de que Caputo aplica técnicas de desestabilización aprendidas tanto en su paso por el macrismo como en sus estudios de sociedades secretas.

Hablan también de que en su primer encuentro con el presidente, discutieron amigablemente acerca de la simbología del billete de dólar y del paralelismo entre la posible revolución libertaria con otros procesos históricos gestados en la penumbra de las sociedades discretas.

Legado en construcción

La investigación se detiene a explicar que el protagonista diseñaría estrategias gubernamentales usando métodos comparables a rituales iniciáticos, donde cada medida económica es un «grado» hacia la transformación. No se compadecería esta concepción con el proceso legislativo de la llamada «ley ómnibus», pero se consigna a pesar de ello.

Y agregan que con su posición replica la estructura celular de las logias al mantener su estatus externo, mientras que su aparición pública rutilante en 2025 marcaría el «levantamiento del velo» de ciertas ceremonias.

Masonería y vida pública

Los contactos de la institución con la realidad política vienen de muy lejos, y se han dedicado páginas extensas a reflejarlos.

Comenzando por aquellos aristócratas e intelectuales que la adoptaron como chapa de prestigio, pasando por los protagonistas de la revolución liberal del derecho (constitucionalistas), y rebotando sobre las cabezas de numerosos actores que contribuyeron a modelar el mundo actual.

Hasta llegar a una actualidad en la que el abanico se extiende desde esclavistas estadounidenses hasta mandatarios socialistas elegidos por el voto popular, en una dispersión sin límite.

Simbólicamente, se alude a que el batir de los malletes moldea los principios y valores de los masones. Ojalá.

Compartir este artículo